La Comarca de Somontano consolida su recuperación demográfica, tras la caída de habitantes experimentada a comienzos de la segunda década del siglo XXI. Es el principal titular y más positivo que nos dejan los datos del padrón publicados el 1 de enero de 2022 por el Instituto Nacional de Estadísticas y que interpreta para RONDA SOMONTANO nuestro colaborador, el profesor de Sociología Josep Espliga Trenc.
Otro de los titulares para la esperanza es que 22 de los 29 municipios ganan habitantes, si bien salvo excepciones de forma discreta. Pero al menos se crece, lo que demuestra que sigue habiendo vida y futuro en los pueblos. En cómputos comarcales, ese crecimiento del 0,7% no se debe principalmente al crecimiento de Barbastro como ha sido la tendencia en las últimas décadas. Al contrario, Barbastro pierde 28 habitantes, pasando de 17.174 en 2020 a 17.146 en 2021, un 0,2 %. Si bien, en porcentaje es la población que menos pierde de la provincia ya que Sariñena, Monzón, Fraga, Huesca y Tamarite, por ese orden, son las que más habitantes han perdido en el pasado año. El resto de capitales comarcales ganan habitantes.
Los especialistas, como nuestro sociólogo de cabecera, deberán analizar las razones de ese crecimiento, contenido pero consistente. Pero parece evidente fijar en la pandemia del coronavirus como uno de los condicionantes que ha motivado a muchos urbanistas a dar el paso de la gran ciudad al medio rural, buscando el refugio en los pueblos más seguro al COVID-19.
También habrá que buscar las razones en la eficacia de programas como Pueblos Vivos, emprendido por el CEDER Somontano, o Somontano Alquila, puesto en marcha por la Comarca el pasado año y que ya ha dado algunos frutos para solventar el gran problema de los pueblos, la falta de vivienda. Un problema que en Barbastro podría quedar resuelto si sale adelante el plan de urbanización que diseñan Ayuntamiento y Suelo y Vivienda de Aragón para edificar 84 viviendas sociales en el antiguo cuartel General Ricardos, desatascando una situación paralizada desde la desafección del acuartelamiento hace 25 años.
Pero no es suficiente con disfrutar de la calidad de vida que aporta una casa en el pueblo. El medio rural necesita de una política seria que apueste por reducir las desigualdades entre campo y ciudad y que traiga servicios e infraestructuras a los pueblos. Y si de paso, las autoridades ayudan a instalarse a alguna empresa en el territorio -que falta nos hace- mejor que mejor. Sólo así se conseguirá erradicar esa brecha demográfica acrecentada durante décadas en el pasado siglo con el éxodo del pueblo a grandes ciudades como Zaragoza o Barcelona.
Ahora, lo rural está de moda, ¿pero será una moda pasajera? Las recientes elecciones en Castilla – León han cristalizado el movimiento sociopolítico iniciado por Teruel Existe para denunciar la errática política cometida en España y que ha dejado a los núcleos rurales prácticamente abandonados a su suerte en detrimento del desarrollismo de las principales urbes de nuestro país. Ese movimiento, y que enarbola la bandera de la España vaciada, concepto planteado por el escritor Sergio del Molino, ha puesto en la agenda política la situación del medio rural y de la despoblación. Es preciso un pacto de Estado de todas las fuerzas políticas para tomar consciencia de esta realidad e invertir en esa España de provincias para dotarla de servicios y buenas infraestructuras. Sólo así se podrá revertir el éxodo del campo a la ciudad y los pueblos serán atractivos para nuevos pobladores que quieran cambiar el ajetreo de las urbes por la calidad de vida del medio rural.

