Pedro Solana (Accésit en los XIII premios Félix de Azara por la serie “La otra dimensión del esquí”, publicada en Ronda Somontano). ¡No lo podía creer…! Durante un par de segundos vi al último componente de nuestro pequeño grupo descender tumbado sobre un río de nieve a velocidad considerable, y digo solo durante dos segundos, pues unos bloques grandes de
piedra me impedían seguir la trayectoria que nuestro compañero tomaría mezclado entre torrocos de nieve.
Alerté al resto de los alumnos de lo que se había producido. Les dije que se dieran la vuelta y descendieran conmigo solo unos metros. Estaba muy inquieto por saber dónde se había parado Jordi.
Al llegar a los restos de la avalancha vi que era larga, estrecha. Identifiqué el lugar donde había visto a nuestro compañero por última vez pero más abajo sólo se veía nieve agrumada y no había rastro alguno del infortunado alumno.
Me volví al resto del grupo. Estaban todos mudos, expectantes.
A mí se me agolpaban en la cabeza tantas cosas muchas veces oídas, repetidas, practicadas… Creía que el corazón, agitado en exceso, me iba a salir por la garganta, repentinamente, seca y encogida:
– ¡Por favor, haced lo que yo os diga…!. ¡Apagad la emisión de vuestros ARVAS (aparatos de búsqueda de víctimas de avalancha). ¡Vamos a empezar a buscar con tan solo uno…!
Comenzamos a sacar de nuestras mochilas las palas de aluminio, elemento clave
en las tareas de búsqueda, así como de todo el material disponible. Era Richard quien se pegaba a mí mientras el resto se quedaban en la zona alta, apartados, y entre ellos Pilar. Era la encargada de avisar a los otros compañeros con el walkie-talkie, ya que no había cobertura de telefonía.
Nada más conectar el aparato en fase de búsqueda se oyeron demasiado fuertes los pitidos, demasiado altos, demasiado cerca… No podía ser. Le pregunté a Richard si había apagado su aparato y él, un poco turbado, dijo que no. ¡Habíamos errado el primer paso! Había que comenzar de nuevo, esta vez sí, con único aparato. Y se volvieron a oír los pitidos, aunque ahora un poco más lejanos.


