Siglos de masculinidad encorsetada han demostrado que los hombres son mucho más que seres agresivos y dominantes que solo pueden desempeñar determinado tipo de roles en la sociedad. Los hombres del siglo XXI ya no están cómodos ni se identifican con las definiciones rígidas y caducas de siglos pasados.
Por suerte, la sociedad ha evolucionado para ir paso a paso, alcanzando la igualdad de género en cuanto a derechos civiles y fundamentales. Pero, esta evolución ha sido posible, no solo por años de luchas feministas, sino también por el deseo de muchos hombres de salirse de un patrón de conducta y aspecto demasiado rígido y obsoleto.
Así, los hombres de hoy se permiten ser más abiertos, emocionales, flexibles, sensibles y empáticos sin perder ni un ápice de su masculinidad. El hombre actual se interesa por su aspecto físico y los beneficios de la barba al mismo tiempo que cuida de sus hijos, contribuye en las tareas del hogar y triunfa en su profesión.
¿Qué son las nuevas masculinidades?
Las nuevas masculinidades surgen como respuesta a las limitaciones y los aspectos negativos de la masculinidad tradicional. La nueva masculinidad se centra en cómo cada hombre quiere ser en realidad, en lugar de en encajar en un patrón fijo que ha demostrado sus consecuencias negativas para toda la sociedad.
Algunos ejemplos de estas nuevas masculinidades se pueden entender en la tendencia a romper el mito del hombre violento. Los hombres, al igual que las mujeres, tienen otras muchas herramientas a su alcance para relacionarse con los demás sin necesidad de utilizar la violencia física o verbal: Comunicación asertiva, responsabilidad emocional y empatía.
Una prueba de lo anterior es que cada vez hay más empresas que se dedican al cuidado del aspecto físico masculino. Un ejemplo claro es Aseo Para Hombres – La ciencia del cuidado capilar masculino, artículos como este y webs de este tipo abundan, y esto es porque los hombres son conscientes de que su masculinidad no está reñida con el autocuidado.
Ahora bien, para abrirse a esta nueva masculinidad que deja atrás la imagen de un hombre fuerte y poderoso en lo físico y en lo emocional, para abrir paso a un ser humano con sus puntos fuertes y sus puntos débiles, hay que trabajar sobre sí mismo y querer evolucionar. Un hombre que se atrinchera en su rol tradicional no tardará en quedar fuera de la sociedad.
Cómo ser un hombre del siglo XXI
Los hombres están empezando a centrarse más en el talento y el trabajo en equipo que en la competitividad. El miedo a mostrar las debilidades se está dejando de lado para dar paso a hombres más completos, capaces de colaborar en lugar de buscar continuamente la confrontación.
Por supuesto, la masculinidad del siglo XXII evita el acoso y el abuso sexual y trata a las mujeres como sus iguales, como seres humanos, en lugar de como objetos sexuales o seres inferiores. Y el primer paso para ello es permitir la reflexión personal sobre quién eres en realidad como hombre, más allá de los roles asignados por la sociedad tradicional.
Sin duda, poner fin a todo tipo de conductas tóxicas o violentas asociadas a la masculinidad tradicional es esencial. Cuestionarse y expresarse hasta formar una identidad propia es el objetivo, más allá de cumplir con un patrón masculino impuesto desde hace siglos. Un patrón que hoy en día no funciona, y que ha demostrado ser perjudicial.
En definitiva, para ser un hombre del siglo XXI solo hay que dejar atrás el rol de hombre duro y violento, incapaz de expresar sus emociones, arrogante, dictador e imbuido de una falsa superioridad con respecto al resto de los seres vivos; para descubrir la propia identidad personal y expresarla por encima de unos roles tan constreñidos.
Imagen personal y masculinidad
El aspecto físico es uno de los factores con los que mejor se mide la evolución de la masculinidad en la sociedad. Hace no muchos años, todos los hombres se vestían y peinaban igual. Y no solo eso, actuaban igual, pues había unos códigos de conducta asociados a hombres y otros a mujeres, y nadie podía salirse de su rol.
Por fortuna, esos códigos se han quedado pequeños y tanto hombres como mujeres buscan expresarse por sí mismos con total libertad. En consecuencia, a lo largo de los últimos años han surgido diferentes tendencias y modas, capaces de dar cabida a todo tipo de hombres, y dando vida a una masculinidad más flexible y natural.
Sin irnos muy atrás, la ruptura de la moda masculina tuvo lugar en la década de los 60 con la irrupción de los colores y la variedad de prendas. Los 70 trajo las gasas, los abalorios y la moda hippie; y los 80 revolucionó la moda para darle una libertad creativa total. Actualmente, los hombres pueden vestir como quieran, peinarse como quieran y expresarse como quieran.




