La llegada del verano conlleva una intesa vida nocturna en las calles, terrazas y fiestas de barrios. Como cada estío un grupo de vecinos que acostumbran a dormir con las ventanas abiertas acuden al Consistorio a emitir sus quejas por las molestias que les causan el ruido del gentío, el tráfico o los ruidos de las fiestas.
El Ayuntamiento trata de conciliar el derecho al descanso con el de la diversión y ayer volvía a emitir un bando municipal, en el que la alcaldesa Rosa María Lanau pide que se respete la ordenanza de convivenia ciudadana y la protección del medio ambiente contra la contaminación por ruidos y vibraciones. Dicha ordenanza delimita el horario nocturno, de 23.00 a 8.00 en días laborables; y de 0.00 a 10.00 los sábados, domingos y festivos. Define los comportamientos incívicos, como aquellos que sobrepasan los límites de la buena convivencia, y determina sanciones.
No obstante, el bando recuerda que los procedimientos de medida de niveles ante quejas por contaminación acústica o ruido molesto serán en el domicilio o local que fuere con las puertas y ventanas cerradas.

