El pasado 14 de diciembre, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez realizaron un debate acompañados por el moderador José Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión.
El debate se abrió con la pregunta acerca de las intenciones que desarrollarían cada uno de los presidentes en el caso de que ganaran las elecciones y a dónde llevarían a España. Pedro Sánchez expuso sus objetivos acerca de la desigualdad, la corrupción y la falta de confianza en las instituciones, alegando su propuesta de futuro, tomando como referencia la renovación y recordando su experiencia como partido. Rajoy mostró empatía hacia los desempleados españoles, exponiendo que su máximo objetivo es crear empleo, aunque el presidente asegura que ese objetivo ya se está viendo cumplido.
Pedro Sánchez, a lo largo del debate, se encargó de recordarle a Rajoy los datos reales de la situación española, que el candidato popular intentaba optimizar. Se mencionó la promesa formulada hace cuatro años sobre la subida de impuestos, que, como todos hemos podido observar, no se ha llegado a cumplir, aunque Mariano insiste en que somos el país que más crece. Los recordatorios continuaron con la precariedad y temporalidad laboral, la deuda pública o la bolsa de pensiones. Por todo ello, Sánchez fue acusado de pintar una España tenebrosa, pues hemos aumentado la venta de automóviles, viviendas, el turismo está en su momento álgido y ya nadie habla del rescate de España.
Mariano Rajoy, a la pregunta sobre la deuda pública, echó balones fuera recordándole a Pedro que la situación en la que se encontraron a España hace cuatro años no era nada favorable, con una prima de riesgo muy alta o un crecimiento negativo, pero aun así la han conseguido mejorar. Sin embargo, Rajoy tuvo que asimilar que no todo ha sido positivo en su presidencia, ¿dónde queda la educación y los programas laborales?, ¿qué pasa con el sueldo medio?, ¿y la igualdad laboral?, las palabras que se llevó el viento hace cuatro años, pronunciadas por Rajoy “Subir el IVA es un sablazo de los malos gobernantes”, volvieron ayer a los oídos del candidato popular.
Tras la media parte, se les preguntó a los candidatos acerca de la reforma constitucional. Rajoy recordó todo lo que hemos heredado de la Constitución del 78, mientras que Pedro Sánchez apuesta por una renovación de algunos de sus puntos, como completar el art. 135. Se mencionó la voluntad de fundir ayuntamientos, en la que ambos candidatos coincidieron al alegar que quién quiera llevar a cabo esa ley, no conoce la realidad española. Tras pasar por el tema catalán en el que el candidato socialista recordó la ausencia del independentismo catalán durante la presidencia socialista, Mariano Rajoy nos tranquilizó ante la amenaza terrorista, mediante un arrebato de orgullo nacional, haciendo referencia a la cantidad de recursos de los que dispone España.
Finalmente, en cuanto a situaciones exteriores, Sánchez apuesta por involucrarse con la crisis de los refugiados y el diálogo con la comunidad musulmana, mientras Rajoy nos recuerda su objetivo de fomentar el libre comercio. La conclusión, que José Manuel Campo Vidal les recordó que fuera libre de alusiones, se desarrolló, por parte del candidato socialista, a partir de sus propuestas que aseguran el cambio, como la lucha contra la desigualdad, la corrupción y la recuperación económica. El candidato popular, por su parte, aseguró que el cambio ya comenzó hace cuatro años y lo único que hay que hacer es perseverar en él, puesto que según Mariano Rajoy, somos una gran nación.

