El río Cinca está dejando su peor imagen a su paso por Alcolea de Cinca, que desde la madrugada del martes y durante toda la jornada de ayer veía como el agua inundaba decenas de hectáreas de huertos, campos y arrozales que han originado unas pérdidas cuantiosas. El alcance de los daños no se podrá determinar hasta que el cauce del río Cinca remita, algo que podría tardar un par de jornadas según las previsiones de los responsables de Protección Civil del Cinca Medio.
Las intensas lluvias registradas en el Pirineo el martes y el desembalse de agua de la presa de El Grado motivaron una importante crecida del río Cinca que a su paso por el puente de las Pilas (entre Estada, Estadilla y Barbastro) ya presentaba una crecida considerable anegando ambas orillas.
Sin embargo la peor parte se llevaron aguas abajo de Monzón en las poblaciones de ribera como Pomar de Cinca, Santalecina, Acolea de Cinca y las poblaciones del Bajo Cinca de Osso y Belver de Cinca.
El agua del Cinca saltó de su cauce y anegó choperas y las plantas depuradoras de Monzón, Pomar de Cinca, Alcolea de Cinca y Osso de Cinca. Pero fue en la población de Alcolea de Cinca donde más expectación causó la crecida del agua que llegó a situarse a algo más de un metro de altura del puente que une esta población con Albalate de Cinca. Este hecho llevó a tomar medidas preventivas como suspender la última hora de clase en el instituto de la localidad para que los alumnos pudieran acudir a sus poblaciones de origen.
Sin embargo no fue necesaria corta la carretera comarcal aunque desde Protección Civil del Cinca Medio ya trabajaban en la zona garantizando la seguridad desde las dos de madrugada. A ello se sumó la Guardia Civil que estuvo regulando el tráfico para evitar aglomeraciones. A primeras horas de la tarde, el nivel de agua había disminuido y todas las predicciones apuntaban a que la jornada se saldaría sin problemas.
A primeras horas de la mañana se registró el caudal más elevado superando los 800 m3 por segundo, que fue remitiendo hasta estabilizarse en la mitad. La maleza acumulada en las riberas, los chopos y los arbustos hicieron un tapón natural y hasta se llegó a cegar uno de los cuatro ojos del puente, por lo que el agua se extendió por la margen derecha del río anegando numerosos cultivos. Se calcula que alrededor de cien hectáreas de huertas, de árboles frutales, sobre todo pera, de campos de cereal, maíz y cebada, y especialmente decenas de arrozales se vieron afectados por la riada. El sector agrícola de Alcolea de Cinca da por perdida esta cosecha y hasta que no remita el caudal del agua no sabrán con exactitud hasta dónde alcanzan los daños. La cooperativa Arroces del Pirineo, afincada en Alcolea, fue una de las empresas más perjudicadas ya que buena parte de sus arrozales se los ha llevado el agua que también ha destruido la infraestructura de riego en los brazales.
Desde esta cooperativa denunciaban que no se hubieran realizado labores preventivas de limpieza de las riberas. «Hay muchos arbustos y maleza en los cauces que han taponado el paso del río y el Cinca ha ido para atrás y ha cogido zona de cultivos, dejando ya perdida la cosecha», se quejaban desde Arroces del Pirineo.
El agua llegó hasta las puertas de la industria papelera Europac, que no vio afectado su funcionamiento.
La alcaldesa de Alcolea de Cinca, Mónica Lanaspa, señalaba que entre la población «no hay alerta pero sí que existe una cautela» ante la evolución del Cinca. Y reclamaba una mayor limpieza de las riberas: «Hay muchas matas y arbolado porque hace mucho que el río no se limpiaba. Las limpiezas del río se deberían de hacer cada año que para eso pagamos impuestos».
Durante toda la jornada muchos curiosos de Albalate, Alcolea y localidades vecinas se acercaron hasta el puente para presenciar el paso del caudaloso río Cinca y rememorar la riada de 1982 que causó graves daños en los campos de cultivo.

