26 senderistas no quisieron faltar a la ocasión y comenzaron su ruta partiendo por el hermoso sendero PR-HU 56. El primer lugar de interés en el que se detuvieron fue el Molino de Almazorre, en el que se aprecian a la perfección las diferentes estancias. Además, a parte del molino, también se encuentra allí un horno rehabilitado de principios del siglo XX.
Antes de llegar a Lecina, enmarcados en una postal otoñal, los senderistas tuvieron la oportunidad de disfrutar de un roble milenario, campos de cereal germinados y una caseta de pastores edificada en piedra seca. Al llegar allí, tras reponer fuerzas, visitaron la Carrasca milenaria bajo la que antiguamente se llegaba a acuerdos de especial relevancia, debido a su antiguo carácter sagrado, aparte de contar con su propia leyenda relacionada con las brujas. Hicieron la foto de grupo con dedicatoria a nuestros hermanos franceses que han sufrido la desgracia de un acto terrorista.
Siguieron por la PR-HU 57 entre magníficos muros de piedra seca hacia Betorz. Los senderistas apreciaron el excepcional colorido de un bosque de robles y contrucciones como pozos, casetas agrícolas y el manantial de Laspuña, que conserva su antiguo lavadero. Una vez allí, descansaron junto a la iglesia de Betorz dedicada a Nunilo y Alodia, cuya trágica historia está relatada en unos paneles informativos.
El camino de vuelta lo hicieron por la PR-HU 58, atravesando senderos característicos por la pureza de sus aguas. En ellos se encuentra una gran cantidad de fósiles, lo que indica el origen marino de esa zona pirenaica. Un verde pinar les conduce al punto de partida en el que se sitúa un merendero del que quisieron disfrutar antes de dar por finalizada esta experiencia tan enriquecedora.




