La Semana Santa comenzó en la tarde del sábado en Barbastro pasada por agua. La incesante lluvia deslució los actos previstos ya que la exaltación del tambor en la que iban a participar las siete secciones de instrumentos de las cofradías se suspendió. Hubo solamente un piquete de cornetas al comienzo del pregón, que corrió a cargo de Luis de Lezama, sacerdote, periodista y empresario hostelero, fundador en Madrid de la Taberna del Alabardero (con 22 restaurantes en España y otros países) y de la Fundación Lezama (con cuatro escuelas de hostelería para jóvenes marginales).
El sacerdote vasco fue un auténtico agitador, un ‘coatch’ de la motivación empresarial y emocional, como se diría en estos tiempos. Desde el púlpito de una abarrotada Catedral lanzó un discurso radicalmente social con un mensaje de transformación del mundo, la empresa, la política y también la iglesia mediante «la innovación y el capital humano».
El padre Lezama habló de su experiencia hace más de cuarenta años con un grupo de jóvenes marginales de la sociedad que vivían con él en un barracón. Decidió «no dar peces si no enseñarles a pescar y pescar con ellos». Y así creó en la plaza de Oriente la Taberna del Alabardero que a los pocos años se convirtió y sigue siendo en lugar de referencia de la intelectualidad, la clase política, artistas o toreros. Bergamín, Borges, Manuel Fraga, Adolfo Suárez, Felipe González, toreros y celebridades, los reyes y presidentes de gobiernos de otros estados han pasado por ahí.
Decidió seguir el mensaje del Concilio del Vaticano II e involucrarse en los movimientos sociales del momento «porque la Iglesia debe de ir paralela a la sociedad». Sin experiencia en el sector de la hostelería ni en la docencia, decidió crear una taberna para dar trabajo a estos chicos sin futuro y al terminar su jornada educarlos. Ahora factura 30 millones de euros al año y ha creado cuatro escuelas de hostelería, una en Zaragoza, y una escuela on line con 17.000 alumnos. «Estos beneficios van para invertir en otros proyectos sociales de capital humano. Somos grandes capitalistas del capital humano, las crisis son una oportunidad para el cambio y solo puede pasar dos cosas: o mueres o innovas», afirmó.
Su discurso fue un continuo alegato de la innovación para construir un mundo nuevo y no dejó títeres con cabeza al criticar a los políticos corruptos, la economía de mercado sin un componente social o las instituciones como la propia Iglesia que en algunos casos «se prostituyen y se alejan del evangelio».
«Para recrear el mundo cuenta la identidad de la persona. Cuando un hombre nace, los hombres tienen un hermano», sentenció entre aplausos.
El broche a este pregón lo puso el homenaje que se brindó a Jesús Gracia el anterior presidente de la junta coordinadora de cofradías por su impulso en la transformación de las cofradías y de la Semana Santa de Barbastro.
Tamborrada Monzón
Donde sí que se celebró una tamborrada fue en Monzón, aunque en el pabellón Joaquín Saludas por la lluvia caída y que obligó a suspender el desfile de bandas de la ciudad del Cinca, Fonz, Azanuy, Binéfar y Ballobar.


