El desembalaje de antigüedades «El Desván» cierra sus puertas con un balance muy positivo, con más de mil visitantes y numerosas ventas realizadas.
Los visitantes han destacado la calidad y cantidad de piezas de anticuario que han encontrado, así como la excelente relación calidad precio. Por su parte los expositores se ha mostrado muy satisfechos con la afluencia de público y han solicitado para la próxima edición un día más de certamen.
Los expositores han descargado en Barbastro todo tipo de artículos: mobiliario, textil, bisutería, etc. Además en esta ocasión todos los anticuarios han hecho un esfuerzo por traer objetos con precios muy ajustados: objetos de coleccionista desde 1 € (botellitas de cristal, objetos de cerámica, cartones de sellos…); conjuntos de sillas de roble por menos de cien euros; armarios de principios del S.XX por 120 €; etc.
El Desván se consolida con la asistencia de casi una veintena de anticuarios (el mismo número que el año pasado) procedentes de Aragón, Navarra, Cataluña, Asturias, Andalucía y Francia, que ocuparán los 2.000m2 del pabellón de la Feria de Barbastro. El formato de venta a pie de camión, con objetos restaurados y sin restaurar, y los buenos precios que suelen encontrarse, han conseguido un público fiel que acude cada año a su cita.
El certamen se trasladaba a la jornada del sábado por motivo de las elecciones este domingo, hecho valorado por algunos expositores, que a su vez pedían ampliarlo el año que viene a dos jornadas.
El francés Yannick Alaux, que acude a esta feria desde sus orígenes, valoraba la afluencia de visitantes y pedía «que esta feria fuera de dos días porque tenemos mucho viaje en carretera y es una feria buena para nosotros. La gente está muy interesada».
Una de las visitantes, la restauradora Pilar Español, valoraba la relación precio de los productos: «hay muchas cosas de calidad y muy baratas, el que no compra es porque no quiere».


