La localidad de Coscojuela de Fantova (T.M. de El Grado) ha sufrido durante los últimos meses varios cortes de luz que, en al menos tres ocasiones, han supuesto que los vecinos y vecinas permanecieran más de 24 horas sin suministro eléctrico.
Desde el consistorio local se ha comunicado el malestar por esta situación a Endesa Distribución, empresa responsable de la red eléctrica, solicitando soluciones prácticas y efectivas para evitar este tipo de incidencias.
Desde la empresa se limitan a explicar que “en diversas ocasiones concurren causas que se traducen en ausencia o alteración de las condiciones normales del suministro por motivos ajenos a nuestro control y voluntad”. Esgrimen que los fenómenos atmosféricos son normalmente la causa de desconexiones intempestivas y faltas prolongadas de suministro.
Asumimos que las inclemencias meteorológicas son una causa ajena a la empresa, pero, es evidente que estas inclemencias afectan especialmente a las redes peor conservadas en las que no se realizan trabajos de mantenimiento ni se invierte para sustituir y actualizar cableados. Por otro lado, cuando los cortes se producen, la capacidad de respuesta debería ser mayor, con una rápida identificación de la avería y el envío de los medios necesarios para su resolución o, en su defecto, la provisión de soluciones alternativas que suplan el desabastecimiento. La necesidad de suministro eléctrico es especialmente importante para una población mayor. ¿Qué pasa con las personas que dependen de una máquina de oxígeno? ¿Con los que viven solos y permanecen a oscuras y sin calefacción largas horas?
La reiteración de esta situación crea a los vecinos y responsables municipales una sensación de impotencia y abandono. Una vez más, las pequeñas poblaciones son desatendidas y, mientras las instituciones hablan de la importancia del mundo rural, de la lucha contra la despoblación o, más recientemente, de realizar un enfoque optimista sobre el desarrollo rural, los servicios más elementales sufren un constante deterioro.
La apuesta de vecinas y vecinos por seguir habitando los pueblos pequeños se ve afectada cada día por una realidad amenazante: somos pocos y nuestros problemas interesan poco.
El ayuntamiento de El Grado seguirá insistiendo en la reivindicación de los servicios básicos en todas las localidades, independientemente de su tamaño y número de habitantes: “pagamos lo mismo por los servicios que los habitantes de los grandes núcleos de población y nos gustaría recibir el mismo trato. La igualdad territorial no es un capricho, es una necesidad vital”


