El Instituto de Estudios Altoaragoneses ha adquirido un ejemplar magníficamente conservado del libro que Salvador Ardevines Isla, un médico natural de la localidad de Luna, publicó en Madrid en 1621 con el título Fábrica universal y admirable de la composición del mundo mayor, donde se trata desde Dios hasta nada, y del menor, que es el hombre.
El ejemplar resulta excepcional por varios motivos. Estuvo en Huesca en el siglo XVII, ciudad a la que ahora regresa definitivamente, formando parte de la biblioteca que Vincencio Juan de Lastanosa reunió en su palacio del Coso Alto. El libro incluye el ex libris impreso que el mecenas oscense colocaba en las obras que adquiría, en el que se lee: «De la Biblioteca de Vincencio Juan de Lastanosa, caballero infanzón, ciudadano de Huesca y señor de Figueruelas». En sus páginas, Lastanosa subrayó y anotó los datos y noticias que más le interesaron. Y al final del volumen escribió, con su característica letra: «Leílo a 9 de setiembre del año 1649. 2.ª vez». El libro figura asimismo en el Catálogo de las obras que integraban la biblioteca lastanosina, conservado actualmente en Estocolmo.
Salvador Ardevines, un médico aragonés cuyo retrato, en forma de grabado, aparece igualmente en el libro, solo publicó esta obra. Y de ella existía únicamente un ejemplar en Aragón, en la Biblioteca Universitaria de Zaragoza, pero falto de portada y con los preliminares deteriorados. El que se conserva desde ahora en el Instituto de Estudios Altoaragoneses destaca, por el contario, por hallarse completo y en un espléndido estado de conservación.
El tercer motivo que confiere un gran interés a la obra de Salvador Ardevines es su temática. En el libro se habla, en un estilo claro, de las concepciones que existían a comienzos del siglo XVII sobre Dios, los demonios y los ángeles, el ser humano, las supersticiones, las brujas y los hechiceros, el año, los meses y los tipos de calendario o las estrellas y los planetas.
Este libro de 1621, por fin, destaca por recoger varios episodios singulares que se sitúan en Huesca y en el conjunto de Aragón. Entre otros, el duende que tocó en el año 1601 el órgano de la iglesia de Santa María in Foris, entonces convento agustino, cuya restauración acaba de culminar la Diputación Provincial de Huesca; los «ruidos grandes y espantables» que despoblaron el lugar de Marcuello, o diversos casos de mujeres acusadas de brujas, incluida una a la que se untó con el ungüento mágico que decía poseer para comprobar sus efectos.

