La figura de los hermanos Argensola, Bartolomé y Lupercio -popularmente conocidos como los «Leonardos»- ha vuelto a salir de su injusto olvido a la luz pública con motivo del desarrollo de unas jornadas científicas que se han desarrollado recientemente entre Huesca y Barbastro, su ciudad natal, así como con la publicación de varias de sus obras. La finalidad de estas jornadas, organizadas por el Instituto de Estudios Altoaragoneses con motivo del 450 aniversario del nacimiento del hermano mayor Lupercio Lede Argensola, es dar a conocer al público en general la relevancia de los «poetas más importantes de Aragón en el siglo de Oro y unos de los principales humanistas europeos», como los ha definido la catedrática de Literatura de la Universidad de Zaragoza, Aurora Egido, que ha dirigido estas jornadas y los actos de homenaje que se están celebrando.
Los hermanos Argensola fueron coetáneos de Góngora y Cervantes, quien elogiaron su lírica, destacado fue su papel como historiadores y cronistas de la Corona de Aragón, estuvieron en contacto con los principales humanistas europeos y participaron en la política internacional de España como secretarios del virrey en Nápoles. A la posteridad han pasado como poetas, pero cultivaron las tragedias o la historia, aspectos que se realzaron en el pasado congreso que contó con la presencia de las primeras autoridades internacionales sobre los hermanos Argensola como los profesores Alberto Blecua, Luigi Giuliani o Lia Schawrtz, entre otros.
En las jornadas «Dos soles de poesía» -expresión utilizada por Cervantes para definirlos a los Argensola- se presentaron dos importantes publicaciones de estos ilustres barbastrenses: El legado de los Argensola, obra del historiador Jesús Gascón Pérez, acerca la vida material de estos dos autores clásicos y que recoge los testamentos de Lupercio y Bartolomé, y Las Tragedias de Lupercio Leonardo de Argensola, la primera edición crítica de la Isabela y la Alejandra, dos tragedias del autor aragonés cuya primera referencia escrita aparece en el Quijote, publicadas por Luigi Giuliani.
El legado de los Argensola
El legado de los Argensola, publicado en Larumbe, recoge los testamentos de Lupercio y Bartolomé, «un documento importante para conocer sus preocupaciones, sus bienes, su sustento económico…», ha indicado el director de Prensas Universitarias de Zaragoza, Antonio Pérez Lasheras.
El historiador de la Universidad de Zaragoza, Gregorio Colás, ha calificado de «gran acierto» la publicación de los testamentos y ha apuntado la conveniencia de estudiar la vida material de los Argensola, dado el gran peso político que ostentaron en su época. «La magnitud de los Argensola era superior a Cervantes; mantuvieron relaciones con el Conde de Lempos, el Príncipe de Esquilache o el propio Galileo. Tuvieron una recepción muy rica y aplaudida hasta bien entrado el siglo XX».
Gregorio Colás ha aseverado que «como historiadores, los hermanos Argensola están en primera línea de lo que se escribe a finales del XVI y principios del XVII. Son hijos de las ideas que se manejaban en el momento». Mientras que de Bartolomé se conservan casi todas sus obras de Historia, no sucede los mismo con las de Lupercio Leonardo de Argensola, «salvo los Sucesos, que se van a reeditar». Colás ha señalado que «estos dos grandes historiadores se encontraron con la censura en un momento importante que constituye la columna vertebral de Aragón y con la autocensura que ellos se imponían, lo que supone un inconveniente para conocer la historia del XVI. Bartolomé fue más atrevido a la hora de señalar a verdugos y víctimas».
Aurora Egido ha calificado de «problema grande» que se «haya detraído la enseñanza de la literatura y la filosofía» en nuestro país. «No se lee la obra de los Argensola, pero tampoco la de Lope de Vega o Calderón. Es más probable que un estudiante italiano conozca a los Argensola que uno español. En los congresos a los que acudo veo con estupor, por ejemplo, cómo en el congreso de los hispanitas alemanes se reúnen trescientas personas hablando español y aquí cada vez tenemos menos alumnos y no hay plazas de profesores de Literatura en Bachillerato».
Las Tragedias de Lupercio Leonardo de Argensola
El profesor de la Universidad de Extremadura, Luigi Giuliani, discípulo del filólogo aragonés Alberto Blecua, ha publicado Las Tragedias de Lupercio Leonardo de Argensola, ciento veinte años después de la segunda edición (1889). «Las dos tragedias son espléndidas», indicó Giuliani. «Aporto datos nuevos que pueden servir para una valoración general que permita enmarcar a los hermanos Argensola en un horizonte europeo y asignarles el lugar que se merecen». Giuliani ha indicado que «espera que esta edición pueda ser utilizada por otros investigadores para indagar en una época del teatro español, que todavía tiene que ser estudiado en profundidad».
El profesor Alberto Blecua se refirió a estas tragedias como «dos obra de arte» y ha mostrado su convencimiento de que fueron representadas en teatro. «Es seguro porque no llevaban signos de puntuación. Eran los actores y el director los que marcaban las pausas». Blecua ha destacado que «se trata de una edición cuidadísima» y ha estimado que «las ediciones es una tarea necesaria para poder leer las obras de forma rigurosa. Encomiendo a los vecinos de Barbastro y alrededores que compren este libro y lean las tragedias».
Luigi Giuliani ha manifestado que descubrió a los Argensola en la Universidad de Roma, profundizando en la figura de estos clásicos aragoneses en la tesis que le dirigió el profesor Alberto Blecua en la Universidad Autónoma de Barcelona sobre la Literatura Española del Siglo de Oro. Ha calificado a los Argensola de «intelectuales. Sorprende su capacidad de tocar el teatro, la lírica, la sátira, la historiografía y, además, ocupar un lugar destacado en la política de su tiempo». A juicio de Giuliani «representan un momento de pasaje en el modelo intelectual, del Renacimiento al Barroco, constituyendo un eslabón importante».
La directora de las jornadas y Catedrática de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, Aurora Egido, ha desmitificado la teoría de que los hermanos Argensola no tenían interés en publicar sus obras. «Nunca hay que creer lo que digan los autores». Por su parte, el profesor Alberto Blecua ha apuntado que «no publicaba en vida casi ninguno de su época, a excepción de Góngora. La poesía circulaba en manuscritos».
Aurora Egido ha adelantado algunas de las investigaciones que se están llevando a cabo, como un nuevo libro que revisa todos los ejemplares de las Rimas, por parte de Luigi Giuliani.
La divulgación de estos humanistas a caballo entre el Renacimiento y el Barroco continuará con la edición de nuevas publicaciones, manuales didácticos y demás actos para acercar a todos los públicos su importancia histórica y su legado.
En estos momentos, las profesoras Lia Schawrtz e Isabel Pérez Cuenca preparan una nueva edición de los Diálogos de Bartolomé Leonardo de Argensola, al igual que la profesora Mª Ángeles Errazu sacará a la luz una antología poética para invitar a los jóvenes a la lectura de los poemas de los Argensola. También la profesora Estela Puyuelo publicará una biografía de estos barbastrenses ilustres junto a una selección de poemas que verá la luz próximamente.


