La noche del 13 de julio de 2005 Barbastro asistió incrédulo a un incendio que ya ha pasado a la historia local. El fuego asoló el emblemático ‘Moliné’, molino harinero de la empresa La Verense que a lo largo del siglo XX fue una de las principales industrias de la ciudad. Hoy las huellas del incendio todavía persisten (techos calcinados, paredes negras, materiales derruidos por el calor, …) pero se han transformado en un «espacio original y distinto que nos habla y que nos puede explicar lo que era el molino». Así lo definió Nacho Alcalde, presidente del Centro de Estudios del Somontano (CES), entidad que junto con el Ayuntamiento han trabajado para convertir la entrañable fábrica en un museo de la molienda de trigo y en la nueva sede del Centro de Estudios y Recursos de la Memoria de las Migraciones de Aragón (CMMA), surgido a iniciativa del profesor de Historia Juan Carlos Ferré.
Alcalde se confesaba estar «muy emocionado» al comprobar cómo tras ese fatídico incendio provocado ‘El Moliné’ «es como un niño que ha renacido y empieza a crecer». El presidente del CES se dirigía ayer tarde a un repleto auditorio de barbastrenses que acudieron a respaldar la primera actividad cultural que alberga el edificio, la muestra ‘Si no hay grano, nos vamos’ que se podrá ver hasta el 29 de enero. La exposición aúna los dos proyectos que integrarán el nuevo ‘Moliné’ ya que destaca «la importancia que ha tenido en la historia el grano y la molienda y la necesidad vital de buscar el pan en cualquier parte del mundo para poder comer, origen de las migraciones», según explicó.
La exposición cuenta la historia de esta esquina de la ciudad, de sus hechos y sus gentes, como la familia Español, los jóvenes del Campo de Trabajo internacional y el grupo del Taller Empleo Entaban, así como el incendio que asoló el edificio y que obligó a rehabilitarlo de nuevo.
Dos propuestas más completan la primera oferta cultural del ‘Moliné’: un avance del proyecto museístico sobre la molienda y un documental de refugiados políticos en Francia. El diseño y puesta en escena son obra de Lydia Solans y Toni Ros.
‘El Moliné’ no está culminado pero el Ayuntamiento ya está trabajando en las siguientes fases para terminar su restauración y albergar el Centro de las Migraciones como aclaró el alcalde Antonio Cosculluela: «La desgracia nos conmovió a todos y nos dolió todavía más que fuera intencionada. Quedan las siguientes fases y nos comprometemos a habilitarlo».
El Centro de las Migraciones de Aragón, que ocupará 547 m2, pretende ser un espacio donde se recojan recursos, documentación e información sobre las memorias de las migraciones en su dimensión económica, demográfica, política y social y los difunda y asegure su estudio científico.
En cuanto al centro de interpretación del proceso de la molienda, que ocupará los 400 m2, será un testimonio de lo que fue la fábrica de harinas La Verense.
El profesor Ferré y responsable del Centro de las Migraciones subrayó la importancia de éste «en estos momentos de crisis en los que los discursos sobre la migración están creando un caldo de cultivo que fomenta la xenofobia» y abogó por anteponer ante ellos «la memoria ejemplar» de la inmigración.


