Desde su apertura a mediados de diciembre, el Museo Diocesano de Barbastro – Monzón, sito en el remodelado Palacio Episcopal de la capital del Somontano, ha atraído a 4.000 personas. Las fechas de mayor concentración de visitas coincidieron con los periodos vacacionales de Navidad o Semana Santa, aunque iniciativas recientes como la teatralización de las visitas guiadas han cautivado a unos 400 visitantes entre las dos sesiones celebradas hace unas semanas.
Entre la procedencia de visitantes cabe destacar la presencia mayoritaria de los vecinos de la comarca y de la diócesis. Pero también se nota el influjo del santuario de Torreciudad, ya que algunos de sus visitantes aprovechan para hacer una parada en el museo. También se han recibido visitas organizadas de las provincias de Zaragoza y Huesca.
Los responsables de este museo de arte sacro dan por buenos estas cifras aunque apuntan que todavía queda mucho por hacer en la promoción del espacio museístico.
«Las cifras son buenas porque partimos de la base de que el museo no es un gran conocido y hay que hacer una labor muy importante de difusión porque es verdad que mucha gente todavía no lo conoce o tiene muchas dudas sobre su contenido», explica María Puértolas, conservadora y guía del Museo Diocesano de Barbastro.
En este sentido, la polémica sobre el retorno de las piezas en depósito en Lérida sigue siendo la principal consulta que realizan los visitantes. «Muchos no saben si dentro del museo hay fotografías o están las piezas expuestas. Y cuando ven el museo nos preguntan si van a volver las piezas. Esa es la pregunta estrella», afirma la guía.
En general los comentarios de la mayoría de los visitantes son muy positivos. «La gente se va muy contenta por la visita, tanto por el edificio como por las piezas y se va con la idea de recomendarlo a otras personas o volver a visitarlo en otra ocasión», señala Puértolas.
Acciones estivales
El Museo Diocesano de Barbastro – Monzón cuenta con una programación especial en verano. El centro amplía su horario de visitas. De lunes a sábado el museo está abierto de 10 a 13.00 y de 17 a 20.00 y los domingos de 11 a 14.00. El precio es de 4 euros y la entrada reducida, 2,5 euros.
Además se celebrará una nueva sesión de las visitas teatralizadas, dado el éxito de las dos primeras entregas. Esta visita teatralizada, en la que los ‘fantasmas del Museo y de la Diócesis’ ofrecerán una mirada histórica y didáctica al arte religioso, tendrá lugar en el marco del Festival del Vino del Somontano, durante el primer fin de semana de agosto, coincidiendo con los miles de personas que acudirán a esta cita entoturística. «A la gente le ha gustado mucho este tipo de visitas. Es otro punto de vista para observar la colección a través de los personajes que vivieron en su contexto o patrocinaron esas obras. Además los actores son profesionales y se nota mucho», señala Puértolas.
En lo que resta de año, el museo llevará a cabo otras dos visitas más en señas destacadas.
El centro está estudiando nuevas actividades y propuestas para dinamizar el museo en verano «que resulte más atractiva y lúdica para atraer al público».
Exposición temática sobre el gótico
Además de las visitas teatralizadas ya se ha cerrado una de las acciones estelares de este verano, que será la primera exposición temática del museo y que estará dedicada a una de sus ‘joyas’, el arte gótico en pintura sobre tabla.
La conservadora del museo señala que la pintura gótica en Aragón «es importantísima porque además de perdurar en el tiempo es uno de los estilos más representativos de esta tierra y de los que más ejemplos tenemos. Aquí tenemos figuras excepcionales del gótico como Pedro García de Benabarre o Blasco de Grañén, del que tenemos ejemplares en el museo. Tenemos que fomentar el trabajo de estos autores, cuyas obras son joyas y son muy buenos representantes del estilo de su momento».
Asimismo los visitantes también tendrán la posibilidad de visitar la Catedral, donde se encuentra una de las principales piezas expositivas del museo, como es el pantocrátor de Vió. La visita a La Seo tiene un precio a parte de la entrada al museo diocesano.
Por otro lado, desde el Museo Diocesano se sigue trabajando en la elaboración de un catálogo de las piezas de la colección que estará a la venta del público, ante la insistencia de los visitantes.
Programación con alumnos
Ya en septiembre, entrados en el nuevo curso escolar, el Museo Diocesano de Barbastro – Monzón pondrá en marcha las programaciones que han elaborado dirigidas para los alumnos de Primaria y Secundaria. Estas programaciones pretenden fomentar el acercamiento de los niños y adolescentes al museo y que aprendan a conocer los tesoros que en él se encierran. «Los niños son el futuro y deben aprender a valorar el patrimonio para poderlo conservar en el futuro», explica la conservadora.


