El director del Museo Diocesano Barbastro – Monzón y delegado de patrimonio del obispado altoaragonés, Enrique Calvera, calificó como «actuación totalmente impropia de un museo que se llame diocesano» la exposición ‘Apóstoles del rock’ que se puede ver en el centro museístico leridano y que combina imágenes de iconos musicales con obras de arte sacro.
«Es sacarle a la imagen religiosa su aspecto más importante que no es el puramente estético si no ser una expresión de la fe de aquellos que la hicieron. Se desvirtúa el fin para que se hizo y por lo tanto es una falta de respeto hacia los creyentes, impropia de un museo que se llama así mismo diocesano y comarcal», señaló Calvera.
El delegado de patrimonio de la diócesis Barbastro – Monzón criticó ayer que el Museo Diocesano y Comarcal de Lérida no hubiera pedido permiso al legítimo propietario, el obispado altoaragonés, de las 15 obras expuestas dentro de la colección permanente y sobre las cuales se presentan fotografías de artistas realizadas por el fotógrafo musical Fransecs Fàbregas. «Son cosas impropias que han hecho, como hacer fotografías o llevar a restaurar sin pedir los derechos. Actúan como dueños de esas piezas cuando en realidad todos sabemos y aceptamos, menos algunos de ellos, que son propiedad de las parroquias de la parte oriental de la diócesis» Barbastro – Monzón, señaló el delegado de patrimonio.
Tanto el director del Museo como el presidente de la asociación de amigos del Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, Ángel Noguero, se mostraron tajantemente contrarios a que este espacio expositivo de arte sacro sea utilizado para albergar otras exposiciones que no tengan nada que ver con la finalidad para el que fue construido, albergar y difundir piezas de la iconografía religiosa. De hecho, el pasado año, el propio director Enrique Calvera mandó retirar una fotografía de un desnudo dentro de una muestra de imágenes que se exhiben en la sala polivalente (en la que se muestran cuadros, objetos y fotografías de artistas, concursos o colectivos culturales) . «Tuvimos un conflicto similar en algún momento y mandamos retirar esa obra que no encajaba con la idea, los contenidos y la misión pastoral que tiene un museo diocesano», recordó el director.
El presidente de Amigos del Museo Diocesano de Barbastro – Monzón, Ángel Noguero, ratificaba las palabras de Calvera.
«Me parece que los museo no son para esas cosas, si no para algo que tendría que estar depositado en el Museo, y el rock no está depositado en el Museo. Estoy convencido que algo parecido no pasará aquí. Ni yo como presidente de la asociación de amigos ni el grupo que lo formamos apoyaríamos algo similar. El Museo Diocesano tiene su valor por sí mismo y no necesita llamar la atención con cosas ajenas. La única semejanza entre el rock y el románico es que empiezan los dos por ‘r’».
Noguero, que la pasada semana tomaba posesión de su nuevo cargo como vicario general, considera que la exposición que se ve estos días en Lérida «es un intento de publicidad y no espero que se retiren porque ellos van a su bola. Pero lo que tienen que hacer es devolver las piezas porque son propiedad de la diócesis de Barbastro – Monzón y de no de Lérida».



