El pasado judío de Barbastro es el tema de portada del número 9 de la revista Somontano, del centro de estudios del mismo nombre. Los socios y los muchos asistentes que asistieron el viernes a su presentación en la iglesia de San Julián ya pueden sorprenderse por la variedad de investigaciones que encierra: las excavaciones del arrabal islámico de la era de San Juan, los vestigios de la arquitectura popular en la plaza del Mercado, las casetas abovedadas del Somontano, la relojería de Lascellas, una biografía sobre el doctor Martínez Vargas, o un resumen de los cinco cursos del Centro de Estudios de la Memoria y las Migraciones de Aragón.
Estos temas se suman al artículo científico ‘La judería de Barbastro y el hallazgo de unos fragmentos de Hanukkiyah (lámpara ritual)’, que firma la arqueóloga y directora de la revista Nieves Juste y el profesor Miguel Ángel Motis, uno de los mayores expertos de los judíos en la Edad Media en España. Este artículo sirve como anticipo a un próximo libro en el que el investigador Motis está trabajando y que tendrá por título ‘La comunidad judía de Barbastro (1291-1415)’.
Motis es profesor en la Universidad San Jorge y ha realizado varias investigaciones para la Universidad Hebrea de Jerusalén, de Nueva York, entre otras, es autor de más de doscientos artículos sobre los judíos y la Inquisición y toda una referencia en la cultura judía y su pasado medieval.
Su próximo libro surge a raíz de los trabajos realizados fruto de una beca de investigación concedida por el Centro de Estudios Somontano y cuyas conclusiones se pudieron escuchar en la conferencia que impartió el viernes. «He intentado recuperar la raíz judía como una de las herencias básicas del ADN de la propia historia de Barbastro. Analizo la comunidad desde sus orígenes en la época del Al Andalus en el siglo IX hasta su extinción en el siglo XV (aunque muchos optarían por ser conversos). Me refiero a una población que ronda el 15% de los 1.500 habitantes que tenía Barbastro, por lo que es una minoría muy elevada», señala.
La aljama se ubicaba en el barrio del Entremuro, en la calle de la Esperanza, San Miguel, Castelnou y aledañas, donde han aparecido los restos.
El profesor y experto señala que la comunidad judía de Barbastro tenía «un perfil increíblemente dinámico. La aristocracia de esta aljama está formada por mercaderes y corredores de bestias. Y cuenta con una clase media que son artesanos de textil y del calzado frente a los mudéjares que se especializan en la arcilla, el metal o la madera; por lo tanto no entran en conflicto».
El declive llegó en 1412 a raíz del concilio de Tortosa donde judíos y cristianos debatieron sobre la fe verdadera. Las principales elites judías barbastrenses aceptaron el cristianismo y el 75% de la aljama de Barbastro abrazó la nueva fe. El resto se marcharon a otras poblaciones como Naval, Estadilla y Monzón, según explica Motis.
Pero ello no supuso el fin de la comunidad judía. «Han dejado una inmensa herencia sobre todo los conversos Santangel, los Bardají, Albar, Luna, Belleda, Pérez, … Van a enriquecer la oligarquía ciudadana en el siglo XVI de tal forma que crean una dinamicidad y una proyección internacional de Barbastro como en otro momento no tuvo. Esa dinamicidad será quebrada por la acción inquisitorial, puesto que hasta 1515 gran parte de esas familias serán procesadas por la Inquisición», afirma Motis.



