Nota de Prensa. Tras la visita a Monzón del Consejero Aliaga para la entrega de unos diplomas y las declaraciones efectuadas por las autoridades en el tema Polidux, da la sensación que ponen un parche al problema, pero no sellan el socavón.
Si bien es cierto que parece ser que los 46 trabajadores tendrán una «buena solución», la realidad es que oficialmente los miembros del Comité de empresa no tienen aún noticias oficiales de la negociación.
Si, finalmente, la resolución fuera la que ayer comentaba el consejero, no se puede decir que sea una solución buena para Monzón, por la sencilla razón de que estamos hablando que muchos de los trabajadores y sus familias tendrán que marchar de Monzón hacia otras ciudades que cuentan con plantas de Repsol, con la consiguiente pérdida de población y que, no mencionan, ni tienen en cuenta, las repercusiones indirectas de este cierre en las pequeñas empresas que trabajan con ellos.
Según Marcos Monter, Secretario General de la Agrupación socialista de Monzón, «la sangría, por tanto, puede venir por dos caminos que no consideran: el destierro obligado de gente fuera de Monzón y de Aragón y la derrota de las pequeñas empresas de Monzón que trabajan en y para la planta de polidux de ESP.»
Por otro lado, «conformarse con el compromiso de la continuidad de la planta de polipropileno, sin analizar inversiones de Repsol, ni la plantilla que allí quedará es no ser consecuente, ni consciente de la realidad industrial actual», dice Marcos Monter.
No darse cuenta de la magnitud del problema y de las repercusiones que tiene es trivializar un tema que es fundamental para la ciudad y para los montisonenses.



