Alrededor de trescientos agricultores de la SAT de Almendras Altoaragón celebraron el viernes en el Centro de Congresos de Barbastro su asamblea general para analizar la campaña, los precios, los retos de este popular cultivo, aprobar las cuentas que tras dos años negativos vuelven a ser positivas y renovar cargos.
La SAT de Almendras de Altoaragón aglutina a casi un millar de asociados, preferentemente de Aragón, pero también de Navarra y Lérida y cuenta con 3.600 hectáreas de almendros entre todos estos territorios.
Durante la asamblea, hubo una renovación parcial de la junta; se informó del funcionamiento del ATRIA, que trabaja con 20 puntos de seguimiento de plagas y enfermedades y que elabora boletines de avisos fitosanitarios; se informó a los socios del estado de las ayudas en frutos secos y de la reforma de la PAC, y además hubo una exposición sobre técnicas de eficiencia energética aplicadas en el cultivo del almendro.
En esta campaña los precios han sido bastante similares a la 2009-2010 en la que la SAT gestionó 1,8 millones de kilos de almendra en grano, por los 1,33 millones de kilos gestionados de esta 2010-2011. Las previsiones de cosecha para la campaña 2011-2012 son alcanzar los 2 millones de kilos.
Los precios de la almendra en diciembre han sido los siguientes: 3,6 euros la variedad marcona, 3,05 la la largeta, y la común a 2,95 euros. En la actualidad se ha producido una ligera subida. La marcona se está pagando a 3,85, la largeta a 3,5, y la común a 3,3 euros. Los precios son similares a los del año pasado.
El presidente de la SAT de Almendras del Alto Aragón, Jesús Alastrué, señala que estos precios «son bajos porque es un producto de mucha calidad y tendría que estar mejor valorado, pero el mercado es el mercado», aunque valora que «la tendencia es positiva».
Por otro lado desde la SAT de Almendras del Altoaragón destacan las grandes posibilidades que se abren a este cultivo ante la demanda de dos grandes países emergentes como son China e India donde el consumo de este fruto seco está arraigando con fuerza.
A pesar de las buenas sensaciones que tienen desde la SAT, su presidente considera que el almendro debe ser «un cultivo a proteger». Alastrué destaca su arraigo en Aragón pero también apunta que su mayor problema radica en el envejecimiento de los agricultores y en la ausencia de relevo generacional. «El almendro es un cultivo a proteger, aunque no sabemos cómo van a quedar las ayudas en la nueva política agraria. Pero es un cultivo que debe ser protegido porque asienta población y es una salida para las zonas más deprimidas», afirma.
En cuanto a los agricultores, Alastrué pide que ante el envejecimiento de los almendros, se abogue por «realizar reconversiones varietales o plantaciones nuevas para incrementar la productividad y el rendimiento».
Al consejero de Agricultura de Aragón se le pide que se paguen las ayudas de la PAC que todavía están pendiente de cobrar la del pasado ejercicio.


