El SEPRONA de la Guardia Civil en Ordesa presta servicio desde mayo con dos motocicletas eléctricas todoterreno dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en la provincia de Huesca. La incorporación de estos vehículos permite reforzar la vigilancia en uno de los espacios naturales más sensibles del Pirineo aragonés con un medio silencioso, limpio y adaptado al terreno.
Las motos han sido adjudicadas al Destacamento de Ordesa del Servicio de Protección de la Naturaleza, que las utiliza en su labor diaria dentro de la demarcación del parque nacional. Su motor eléctrico facilita el acceso a zonas remotas, estrechas o difíciles para vehículos de cuatro ruedas, sin romper el equilibrio del entorno.
En un espacio como Ordesa, donde cada sonido y cada presencia cuentan, la ausencia de emisiones contaminantes y de huella sonora resulta especialmente importante. Las patrullas pueden acercarse a la flora y la fauna sin alterarlas y prestar servicio sin perturbar la tranquilidad de quienes visitan el parque ni de quienes viven en su entorno.
El SEPRONA tiene entre sus funciones la protección del medio ambiente, la conservación de la naturaleza, el control del patrimonio histórico y la defensa de los animales. En ese trabajo, las nuevas motocicletas eléctricas suponen una herramienta coherente con el propio sentido del servicio.
Frente a las motos de combustión, estos vehículos aportan cero emisiones y un menor coste operativo. Pero su valor va más allá de la técnica. En Ordesa, proteger también significa saber entrar sin invadir, vigilar sin romper el silencio y cuidar el territorio con medios que respeten aquello que se quiere conservar.
La incorporación de estas motos eléctricas refuerza la presencia de la Guardia Civil en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido con una forma de movilidad más discreta, ágil y respetuosa con uno de los paisajes más valiosos del Alto Aragón.


