
Sebastián Arregui Reina “El Chano” ha fallecido pero deja el recuerdo imborrable de uno de los vecinos populares de Barbastro gracias a su trayectoria, jalonada de actividades, aficiones y colaboraciones por diferentes causas. En las fiestas del 2010 recibió el reconocimiento de los vecinos del barrio que le nombraron Hipolitano del Año. El apelativo de “El Chano” respondía a sus aficiones taurinas desde que debutó con notable éxito en la Plaza de Toros de Barbastro, en 1961.
En los ámbitos locales, todos conocieron a Sebastián Arregui a quien recordaremos por sus aficiones taurinas en la década de los 60 cuando hizo el paseíllo en la Plaza de Toros y compartió cartel de becerrista con Manuel González “El manoletino”, Fernando Salas “Saletas”, Cosme Arcas “El maravillas”. De aquella década eran Julio Pinedo “El ciclón”, Víctor Román “Ferranquita”, Pepe “El Gilerito” y otros.
En sus 23 años de becerrista cortó “de quince a veinte orejas”, en la historia de la Peña Ferranca figura en la lista de “Ferranqueros de Honor” en 1982, y fue socio honorífico de la Peña Taurina. Además, jugador de fútbol aficionado y no se sabe si, a ciencia cierta, también aprendió a bailar la Jota con su hermana Angelita.
Colaborador en tareas de mantenimiento de la Plaza de Toros y en las actividades del Barrio de San Hipólito durante años donde hizo de casi todo y estuvo entre los “veteranos” en cuestión de organizar las Fiestas en tiempos fáciles y no tan fáciles. En el fútbol local ha colaborado con juntas directivas en tareas de utillero y otras similares, en especial desde que se jubiló de su trabajo. Hasta el final, ha estado con la actual Junta Directiva.
En cuestión de Fiestas de Barbastro pasó por muchas experiencias en la Comisión de Fiestas y aunque fue crítico opinaba que los presidentes ponen siempre la mejor voluntad, consciente de las dificultades de organizarlas a gusto de todos. Sebastián Arregui compaginó su dedicación familiar con otras actividades altruistas propias de “El Chano”.
La plantilla, técnicos, directiva y colaboradores de la UD Barbastro le ofrecieron un homenaje de despedida en el Campo Municipal donde los jugadores dieron media vuelta por el terreno de juego con el féretro a hombros en presencia de la familia y algunos aficionados. El sepelio en la Catedral fue una profunda manifestación de duelo.

