La exposición se inauguró el lunes con la presencia de una de ellas, la barbastrense Dulce Rodríguez y del concejal de Cultura Iván Carpi. Se podrá visitar hasta el 30 de noviembre de lunes a domingo, de 18.30 a 20.30.
Cinco mujeres que nos presentan su obra, donde casualmente la figura femenina monopoliza la sala. La muestra, una celebración de la amistad, dibujada y estampada de cinco maneras, se incluye dentro de la programación otoñal de Cultura del Ayuntamiento de Barbastro.
Las exposiciones itinerantes de la DPH llevan asociadas una serie de actividades didácticas, conferencias, coloquios y talleres prácticos. En este caso, será un taller que impartirá Vicky de Sus y tendrá lugar el sábado, 22 de noviembre, desde las 11.30 y hasta las 13.30. Los interesados pueden inscribirse a partir del lunes 10 de noviembre en el Área de Cultura del Ayuntamiento de Barbastro.
Rodríguez, en su versión más dulce, nos trae una colección de xilografías de la serie Alba, imágenes de potente trazo negro con fogonazos de luz. Masete se centra en el rostro femenino, con cierto aire a Modigliani en las proporciones y con reconocibles ojos almendrados dibujados con lápiz sobre papel. Pulido, la más mediática de la exposición, pues son habituales sus ilustraciones en medios de tirada nacional como el periódico El País y la revista Rockdelux, aporta sus personalísimos collages gráficos, dónde mujeres fuertes y decididas son protagonistas. Pomar a través de sus monotipos (técnica a caballo entre el grabado y la pintura) de estampa única, presenta unas naturalezas enrevesadas, casi apocalípticas. Cierra el quinteto de Sus con una muestra de los grabados de linóleo que la han llevado a convertirse en símbolo reconocible de cierta nueva feminidad. Frágil en apariencia, pero ácida y contundente bajo la primera capa de tinta.
La exposición ha recorrido buena parte de la provincia ya, desde Hecho, pasando por Monzón y Jaca. El lunes recaló en Barbastro donde el visitante podrá admirar la curiosa técnica del grabado. La muestra presenta linóleos, litografías, monotipos y también pintura. «Vale la pena venir a verla porque somos muy diferentes las cinco y en cada una vemos nuestra manera de ser», explica Rodríguez.

