El Centro de Congresos y Exposiciones de Barbastro acoge hasta el 15 de marzo la muestra retrospectiva pictórica y escultórica ‘Que no se apague la luz’, de José Ignacio Gili Guillén, artista barbastrense que como afirmó el jueves en la inauguración de la exposición el concejal de Cultura Iván Carpi «ha conseguido un estilo reconocible».
La obra que este polifacético artista presenta en su ciudad natal no invita a confusiones sobre su autenticidad. Su marca, como aseguró el concejal de Cultura, es clara y nítida. Tanto en la pintura plástica con empastes de materiales, arenas y óxidos que nos recuerda a su admirado maestro Tapies, como en una escultura elaborada con raíces, metáfora de la búsqueda de los orígenes, Gili se mueve con gran soltura y maestría.
En sus composiciones dominan los colores ocres, marrones, rojizos o dorados, tonalidades de la tierra de su mundo interior en constante exploración. De hecho la muestra tiene como subtítulo ‘Reflexiones sobre el camino recorrido’ y en ella el artista trata de trascender hacia lo espiritual a través de la meditación.
Es la de Gili una obra de un expresionismo evocador, llena de lirismo y de profundidad, de luminosidad con la que quiere captar el aura del amor, la búsqueda, el conocimiento, la creación, la experiencia, la vida misma en definitiva.
La exposición se divide en cinco series diseccionadas por temáticas. La primera lleva el título de la muestra y en ella el autor pretende buscar la luz en medio de la oscuridad de estos tiempos y reflexionar sobre el proceso creativo. En estos cuadros, el autor hace un homenaje al citado Antonio Tapies «maestro de la espiritualidad y de la creación artística».
En la segunda serie de piezas, titulada ‘Nada existe por sí solo’, Gili capta la vivencia y desarrollo de la espiritualidad, donde el amor juego el papel clave para «que cada día siempre haya algo nuevo y no una acumulación de lo ya recorrido».
En la tercera serie, ‘El despertar de mi interior’, aboga por una vida humilde en constante aprendizaje. «A sus 88 años Tapiés dijo que todavía no había pintado su obra maestra», citó como ejemplo en la apertura de la su exposición el artista barbastrense.
La cuarta serie se titula ‘Ver es sencillo pero cuesta’ y en estos cuadros Gili profundiza en la mirad interior para abrirnos a un nuevo universo de formas y colores.
Y en la quinta y última, ‘Rebuscando en el origen’, Gili echa mano de la escultura para regresar al origen, a los recuerdos de quién era y a su forma de representar sus sentimientos.
En este viaje iniciático y espiritual que nos presenta el barbastrense se observa una evolución artística pero un mismo lenguaje creador y una enseñanza de superación.
«Los últimos cuadros los he tenido que pintar con la mano izquierda, tras sufrir un accidente con la derecha. Pero de eso se saca también una reflexión que es la superación y los estímulos que cada artista tiene ante las adversidades de la vida. Siempre hay que ir hacia delante con mucho trabajo», afirma.
En su intervención, Gili tuvo palabras de elogio para el departamento de Cultura del Ayuntamiento por el trabajo que está realizando en los últimos años con los creadores locales. En este sentido pidió a creadores, técnicos y responsables político «en ser una piña y trabajar todos de forma conjunta por la cultura y los artistas.
Barbastro tiene que sonar como referente cultural y artístico y trabajar con planteamientos serios».
Gili lamentó lo ocurrido con el CDAN en Huesca «que ha dolido bastante entre las personas que estamos sensibilizadas con el mundo del arte. Hay que ayudar a la creación en distintos niveles para que los creadores podamos desarrollar nuestra obra día a día».


