La estudiante del IES Hermanos Argensola Elena Maza ha sido seleccionada para la cohort 2030 de la prestigiosa universidad perteneciente a la Ivy League en EE.UU. Yale es una de las instituciones más reconocidas a nivel global, situada en el puesto 10 del mundo en el Education World University Rankings 2026.
La admisión en Yale —universidad fundada en 1701 y referente mundial en investigación, pensamiento humanístico y liderazgo académico— supone un reconocimiento excepcional al trabajo personal de Elena y, al mismo tiempo, un motivo de orgullo para su centro educativo y para toda la comunidad educativa de Barbastro.
La ratio de aceptación es inferior al 3%, recibiendo cada año más de 50000 solicitudes. De esta universidad han salido 5 presidentes y 68 Premios Nobel.
La estudiante de 2º de Bachillerato ha obtenido una beca gracias a la política need-blind de Yale, que garantiza el acceso a la universidad sin barreras económicas.
Elena relata su estupor al recibir la noticia: “Hay momentos que te cambian la vida. La madrugada del 17 de diciembre apareció un ‘update’ en el portal de admisiones y tras leer la palabra ‘congratulations’ pude sentir cómo mi vida daba un giro de 180º.”
Llegar hasta aquí ha supuesto un proceso largo y exigente. “Hace más de un año empecé a preparar el Scholastic Aptitude Test (SAT), la prueba de acceso a la universidad en USA. Ésta se acompaña de ensayos, actividades extracurriculares, cartas de recomendación, un arts profile (en mi caso centrado en el violín), una entrevista personal… Hubo momentos de carga realmente extenuante que definitivamente han merecido la pena”.
Pasiones tempranas
“Mi padre, como ingeniero industrial, siempre ha sido un apasionado de la tecnología más puntera, y desde pequeña me transmitió esa curiosidad junto con la programación en Python, que terminó dando forma a mi manera de pensar. Aun así, durante años quise ser médico. Me atraía el contacto directo con el paciente, la idea de cuidar. Pero la irrupción de la inteligencia artificial cambió el ángulo desde el que veía la medicina. Entender cómo las redes neuronales aprenden a partir de datos y reconocen patrones —casi como un eco del cerebro humano— hizo que algo encajara. Por eso quiero estudiar Computer Science, porque creo que la IA puede tener aplicaciones extraordinarias en la salud, desde diagnósticos más precisos hasta tratamientos personalizados, y quiero formar parte de ese cambio.”
Lux et Veritas, tecnología y violín
“El lema de la universidad, Lux et Veritas (luz y verdad), también se convierte en mi brújula personal. Es un lugar con un espíritu muy humanista”, afirma.
La estudiante comenzará este agosto su etapa universitaria en Yale con un objetivo claro: cursar durante 4 años el major de Computer Science. Pero su identidad —dice— no se reduce a una sola línea: “En mi caso, esa combinación es la tecnología y el violín”. Elena destaca la posibilidad de seguir vinculada a la música: “Tener la posibilidad de formar parte de la Yale Symphony Orchestra… sería para mí un sueño”.
El éxito, sin embargo, no se entiende sin un camino previo y quienes la han acompañado. “Nadie consigue nada solo. Por eso me gustaría dar las gracias a mi familia, especialmente a mis padres, por los esfuerzos y sacrificios constantes para que yo pudiera perseguir mis sueños. A mi hermano y a mis abuelos, por creer siempre en mí y acompañarme en todo momento.”
La estudiante ha querido reconocer, además, a su comunidad educativa: “Gracias al claustro y al director del IES Hermanos Argensola (Carlos Barrabés) por el apoyo durante estos años. Sobre todo a Ana Carnicer, María Luisa Forradellas, Rosa Mora, Olga Asensio; y a David Gómez, mi profesor de violín del Conservatorio Miguel Fleta de Monzón.”
“Y muy especialmente a Sarah Stearns de EducationUSA (el programa oficial del Departamento de Estado de EE. UU. apoyado por el Consulado General y el Instituto de Estudios Norteamericanos en Barcelona) por acercar y hacer más accesible el proceso de acceso a universidades estadounidenses a tantos estudiantes.”
“Este año he entendido mejor que nunca que los límites rara vez están fuera; casi siempre nos los imponemos nosotros mismos. Salir de lo conocido no nos aleja de quienes somos, nos completa.”
Un camino que comienza lejos pero que tiene sus raíces en el corazón del Somontano.
Boola boola, go Bulldogs!





1 comentario
que pasada que bien habla esta chica