Dignificar la lucha del maquis, movimiento guerrillero articulado por el Partido Comunista de España en la lucha contra el franquismo y por la recuperación de la democracia tras la guerra civil, y rendir un merecido homenaje a Joaquín Arasanz ‘Villacampa’, el maqui de Barbastro, destacado militar del Ejército republicano, edil en el Ayuntamiento barbastrense y cofundador de IU en la ciudad del Vero. Estos fueron los principales motivos del emotivo homenaje que tuvo lugar en la capital del Somontano este fin de semana en una serie de actos organizados a título personal por el estudioso de Arasanz, Luis Gállego, autor de un libro sobre su figura, y que contó con la colaboración del PCE y de IU.
El primer homenaje que se realiza a Joaquín Arasanz Raso, alias ‘Villacampa’, arrancó el viernes con la inauguración de una exposición que se puede ver en la Casa de la Cultura hasta el 29 de septiembre de cuadros sobre escenas de la Guerra Civil. Su autora es la francesa Anne García, esposa del hijo de Joaquín Arasanz, Joaquín García. A continuación se presentó en San Julián dos libros biográficos de ‘Villacampa’, uno de ellos firmado por su hijo y otro por el coordinador de estas jornadas Luis Gállego.
El sábado por la tarde, el complejo de San Julián fue el escenario de unos relatos para la historia. En torno a una mesa redonda se concentraron los guerrilleros Martín Arnal, anarquista de Angües, y los comunistas Francisco Martínez ‘Quico’, maqui en Asturias, Galicia y León, Esperanza Martínez ‘Sole’, colaboradora del maqui de Aragón y Levante, y compañera de Manuel Gil Prieto, uno de los fundadores de CC.OO en Aragón, y Ángel Álvarez, uno de los guerrilleros más condecorados en Francia, poseedor de la Legión de Honor y presidente de honor de la AMICAL de los guerrilleros de Francia y España. Todos ellos fueron relatando estremecedores relatos de la lucha antifranquista, de la resistencia francesa contra los nazis, de la invasión frustrada al valle de Arán en 1944, la traición de las democracias internacionales, la represión en las cárceles, y por fin la llegada de la democracia en la que según coincidieron se perdió una gran oportunidad de resarcir moralmente la memoria de los guerrilleros que lucharon por la libertad durante la dictadura. Una tarea en la que se afanan desde la asociación internacional Archivo, Guerra y Exilio que pretende recuperar la historia de los maquis, los niños de la guerra, las brigadas internacionales, y demás aspectos del bando republicano. «Estamos dispuestos a no callar. Los que quedaron en el camino esperan que los recordemos. Lo peor es el olvido, que es como si nos hubieran matado. Hay que mantener viva la memoria de la República y de la lucha contra el Franquismo», señaló Sole, quien destacó el papel de las mujeres «que fueron las más sacrificadas y las que lo dieron todo y mantuvieron la guerrilla».
En cuanto a la figura de Villacampa, que fue jefe del Estado Mayor de la Tercera División republicana en España y Francia, Álvarez lo definió como «un santo laico, un hombre extraordinario que se ha cubierto de gloria atacando a los alemanes. No era un hombre como nosotros. Era un hombre de conciliación que quería a todo el mundo, a los cristianos y a los anarquistas. Y amaba su Alto Aragón natal y su Barbastro».
Los actos de tributo a Arasanz culminaron el domingo con la ofrenda floral en el cementerio a los caídos por la lucha de la democracia y la libertad y con un homenaje póstumo ante la tumba de ‘Villacampa’, con la presencia del delegado del PCA Chema Ballespín, miembros de CHA e IU y del Círculo Republicano del Somontano. Hubo un último homenaje antes de la comida de despedida, en el monolito dedicado a los combatientes por la democracia de la plaza Aragón, donde hondearon las banderas tricolores de España y Francia y la roja comunista.



