José Luis Pascual (Guatemala). El pasado día 4 de enero relataba con gran pesar el fallecimiento de varios guatemaltecos en un brutal atentado terrorista al colocar una mochila-bomba en el interior de un bus extraurbano con dirección a Ciudad Quetzal.
Las cifras oficiales hablan de 7 muertos y 18 heridos graves. El dolor en el día de hoy se podía «cortar» en cada calle y avenida de la Capital. Era el tema único de conversación. La indignación no se ha hecho esperar. Grupos esporádicos se han reunidos en lugares públicos exigiendo !justicia ya! Para el miércoles a las 12 del mediodía un sacerdote católico y un pastor evangélico hicieron un momento de silencio y oración por estas víctimas del terrorismo en Guatemala.
Pero hay un hecho que llama poderosamente la atención y hoy lo quiero resaltar como GESTO SOLIDARIO que no se repiten en muchas ocasiones:
Resulta que el taxista Jorge Efrain Cac Gutiérrez acababa de dejar a su esposa
Alicia Zacarías de 31 años de edad y sus 3 hijos en la camioneta rumbo Ciudad Quetzal; una niña de 3 años, un niño de 11 y un tercer niño de 13 años. Después de la explosión, el taxista fue a ver qué había pasado y se encontró que su esposa y los dos hijos pequeños estaban totalmente calcinados y su hijo de 13 años Jorge Cac, era hospitalizado gravemente, hasta la fecha. Él se aproxima a ver lo sucedido con la camiseta de una emisora de radio muy conocida. El director de esta emisora, decide de una manera personal y por simpatía, con el hecho de llevar la camiseta de la emisora, realizar una colecta solidaria por la radio. Las muestras de solidaridad no se han hecho esperar.. donaciones de 1 euro, 2, 5, 10, etc… durante 4 horas , de una manera totalmente altruista, han terminado con el «final feliz» de recaudar la cifra de 4.731 euros, que han sido inmediatemtne entregados al Sr. Jorge Cac, con la escolta de la PNC. Además, una empresa privada ha donado 500 euros para sufragar los gastos de la velación y las honras fúnebres de su familia.
En unos momentos, pasó este taxista, a quedarse prácticamente sin familia. Está pendiente de la recuperación de las heridas sufridas en gran parte del cuerpo, de su unico miembro familiar superviviente.
Me parece justo comentar estos gestos solidarios, que demuestran que somos más los buenos que los malos. Sabemos que cualquiera estamos expuestos a perecer de la misma manera, pero también dejamos un mensaje a los asesinos, que un pueblo unido y solidario no se destruye facilmente. ¡Ojalá los Reyes Magos, se acuerden de que por estas tierras necesitamos un poco de PAZ! Sería el mejor regalo que nos pueden dejar en todos los hogares guatemaltecos!




