Jesús Escartín Celaya.
Creo que el tomate rosa que comercializa la Asociación de Hortelanos de Barbastro es único en el mundo. La iniciativa merece el apoyo institucional y el premio de alcanzar los objetivos previstos, porque crea puestos de trabajo y propicia su consumo más allá de los lindes regionales. La ciudad de Barbastro y su tomate rosa están, a partir de ahora, más unidos que nunca.
Más, según tengo para mí, y no quisiera equivocarme, no fue precisamente el tomate rosa el que tan buena fama proporcionó a la huerta barbastrense años atrás, ya que hará una década, o poco más, que comenzó a sonar con fuerza y a extenderse su cultivo fuera de la vega del Vero, por los alrededores de la ciudad de Barbastro primero, y después por tierras algo más alejadas.
Recuerdo de crío que el tomate que se comía y que tan buen sabor de boca dejaba a todos era el que entonces se conocía por el «semitemprano», más grande y gajoso, de color entre verde y rosáceo, el que nos pedían muchas veces las personas que vivieron en Barbastro por haber estado destinadas en la ciudad -militares, médicos, bancarios, notarios- y que tanto echaban en falta para las ensaladas. Y es que el tomate rosa de aquellos tiempos, que lo había, naturalmente, debido a que aguantaba menos, se utilizaba para conserva y aún retengo la imagen de aquellas mujeres embotellándolo sin parar hasta llenar todas las estanterías de las despensas de la casas.
«Rosa» o «semitemprano» lo cierto es que tomate y Barbastro es consustancial desde siempre. Es verdad que el rosa ha rebasado los límites ciudadanos y que la oficialidad de la marca «Barbastro» ha creado malestar en algunos sitios que lo tienen también por propio del lugar. Sin embargo, y en aras de la consolidación de este proyecto que tanta ayuda precisa, no demos pábulo a polémicas, deseemos que el tomate rosa resista los embates propios de su mercadeo, y brindemos todos unidos por el éxito de la gestión, dando buena cuenta de este fruto junto a unas «chullas» de jamón del país y con unos buenos tragos de tinto del Somontano.
Que así sea.

