Según un reciente estudio de la Fundación Adecco, las personas mayores de 55 años (las llamadas sénior) ya suponen un 21% de las personas que tienen trabajo o lo buscan en nuestro país, frente al 13,6% de hace una década. En 2024, por primera vez, superaron la barrera de los 5 millones. Si bien, aún existen prejuicios y estereotipos que pueden llegar a dificultar el acceso al empleo de las personas veteranas, así como su mejor desarrollo en los puestos de trabajo actuales. Los empleadores son cada vez más conscientes de su peso en el mercado laboral y lo estratégicos que son para sus proyectos.
En la medida que la pirámide poblacional está invertida y que existe un problema de sincronización entra la formación y los requisitos que las empresas demandan, la correcta gestión de este colectivo se hace mas estratégica.
Pues al mismo tiempo que las empresas no logran cubrir vacantes, sería un gran error prescindir de estas personas veteranas, de su desarrollo y “saber hacer”. En la zona aprecio que desde hace tiempo existe nivel de conciencia al respecto. Y son cada vez más empresas, conscientes de esto, que adoptan políticas para la atracción, motivación y fidelización de este colectivo.
Ya no solo por hacer procesos de selección inclusivos, sino por adoptar políticas o buenas prácticas de la gestión de la veteranía en sus estructuras. Ejemplos son: programas de prevención y promoción de la salud y bienestar, adaptaciones de puestos para el personal senior, promoción y/o desarrollo lateral para profesionales senior, trabajar la convivencia intergeneracional, desarrollo de habilidades para dirigir equipos multigeneracionales, mentoring inverso…
Todas estas medidas requieren de sensibilización y formación al personal implicado (sobre todo mandos medios, gerencias, responsables de departamentos…). De nuevo la formación en las competencias, ya sea para optimizar un desempeño o el reciclaje personal, es un factor clave.
La media de edad de los trabajadores es de 43 años. El índice de envejecimiento en Aragón es del 159%. Es decir, 159 mayores de 64 años, por cada 100 menores de 16. El índice nacional es de un 149%. La previsión de cara al 2030 es que la edad media de edad de los trabajadores superará los 50 años. El 21 % de la población activa en Aragón supera los 55 años. Para que las políticas empresariales de gestión de personas senior tengan éxito se necesita el compromiso de todos los agentes sociales. La administración publica debe crear un entorno propicio para ello.
Hay 6,6 nacimientos pro cada mil habitantes en Huesca; 1,1 hijos por mujer en Huesca, nuestra esperanza de vida es de 83 años… son datos que nos hacen pensar que hay que tomarse con normalidad esta situación. Y que, sin duda, es necesario un plan para gestionar adecuadamente esta característica actual de nuestra demografía, y el impacto que pueda tener en nuestro modo de vida a corto, medio, y largo plazo.
Las personas séniores ayudan con su actitud favorable a mejorar su empleabilidad, las empresas como siempre, van a la vanguardia con todo aquello que es estratégico para su devenir, la administración pública debe seguir haciendo esfuerzos creando entornos propicios para la gestión adecuada de esta característica de nuestra sociedad. Sin duda es un asunto de Estado.
Y es este que debe aplicar acciones como políticas activas de empleo apropiadas, como por ejemplo: Poner foco en la capacitación de las personas, formación en sectores emergentes y facilidades de contratación, acompañamiento inmediato ante situaciones de desempleo, evitar que las personas sénior se cronifiquen en el mismo y se vean obligados a engancharlo con la jubilación, planes específicos para ellos, mayor peso público en la renovación de la visión desfasada del profesional sénior, regulación apropiada en los supuestos de jubilación anticipada, y/o tener en cuenta el potencial de la fuerza laboral extranjera para llenar el vacío de la población nativa decreciente.
Oportunidades y desafíos de un mercado laboral en transformación


