Lamento yo en mi asignatura de Latín las faltas de ortografía que observé en unas pocas líneas escritas (ausencia de tildes, nombres propios en minúscula, verbo haber sin /h/), incluso el otro día una alumna de 1º de Bachillerato (16 años) dijo en clase “conducí”, u otro alumno de 2º que en cierta ocasión dijo que “similar” era un verbo (y eso que les daba sinónimos como “semejante” o “parecido”).
Lamento yo casi lo mismo en mi asignatura de Latín, incluso el otro día una alumna de 1º de Bachillerato (16 años) dijo en clase “conducí”, u otro alumno de 2º que en cierta ocasión dijo que “similar” era un verbo (y eso que les daba sinónimos como “semejante” o “parecido”).
Pero, ¿para qué llevarnos las manos a la cabeza o rasgarse las vestiduras, si gente profesional de la comunicación (a quienes se les presupone un título universitario) comete disparates a punta de pala a la hora de hablar, o de leer los guiones que les han preparado, o de escribir en diferentes medios?
Pongamos algunos ejemplos:
Es ya típico en ciertas retransmisiones deportivas decir (o escribir en las crónicas): “Ponemos punto y final”. Resulta que aquí “final” es adjetivo como en “examen final”, “evaluación final”, “partido final”…, pero parece que se ha olvidado algo tan básico que se aprendía en los dictados de la antigua EGB, en los que deseábamos con todas las ganas oír decir a la maestra (en mi caso): “Punto final”, y no “Punto y seguido” o “Punto y aparte”, porque significaba que había terminado el largo dictado, poníamos el último punto.
En la exposición EXEMPLUM sobre el archivo municipal de Barbastro aparecía en un cartel esta clásica confusión (que ya tuvo en su día la ministra Mª Jesús Montero): “… infringir daños en los documentos”.
En TVE en una entrevista a Raúl Quinto, autor de “Martinete del rey Sombra”, aparece escrito: Sobre el exterminio del pueblo guitano.
A causa de las numerosas incidencias que ha ocasionado la última DANA Alice en nuestro país, en todas las cadenas sus corresponsales y presentadores / -as han venido diciendo: “Todo este agua acumulada…”, “En varios municipios del Campo de Cartagena y otras pedanías de Murcia se ha declarado que ese agua no es apta para el consumo humano ni para ducharse”, olvidando que los determinantes que acompañan a la palabra “agua” deben ser femeninos (igual que debemos decir y escribir “esa aula”, “aquella acta”, “un hambre canina”, “la misma área”… ).
En el Heraldo de Aragón del pasado 13 leíamos que Leiva tenía prevista una miniguira para el 2026 que incluía Zaragoza.
El uso de “sobre todo” escrito todo junto también se observa con frecuencia, y al revés, la conjunción adversativa “sino (que)”, la vemos escrita como “si no (que)”, (condicional).
Como le pasa a nuestro alumnado, en las noticias y hasta en libros publicados sobran y faltan tildes (es muy típica la de: “Ya verás como te pones bien”, que hasta el propio corrector ortográfico subraya como errónea).
Es una pena lo poco que cuidamos nuestra lengua, una herramienta de trabajo para toda la vida, que a este paso nos va a durar bien poco, y lo peor de todo es que su buena salud, su buen uso parece importar un pimiento.




