Monica Ozámiz vive la pintura de una forma pasional; sus telas están cargadas de emociones, de colores intensos, de trazos marcados… y siempre cercanas a lo profundo del ser.
Piel contra piel, emanando sensaciones, desde el interior, queriendo gritar, queriendo salir… ya sea convertidas en objetos fetiche, en manos maternales o en intensos azúles cargados de erotismo.




