José Luis Pano/Estela Puyuelo. La localidad mediocinqueña de Fonz, cuna de ilustres hijos como los barones de Valdeolivos, el fundador de la Universidad de Zaragoza, Pedro Cerbuna o la misionera y activista de los derechos humanos Pilar Coll -entre otros-, vio morir ayer a otro de sus grandes hombres, el retratista Santiago Fumaz Cazcarra, a sus 100 años de edad. Con él se va el testigo gráfico de la evolución de la sociedad rural altoaragonesa desde la posguerra a la transición. Cuatro décadas que captó con maestría y de forma autodidacta a través de más de 15.000 instantáneas con sus aparatosas cámaras del minuto, fogonazo incluido, y las más manejables Polaroid. En toda fiesta, feria, romería, celebración familiar o cualquier evento social allí estaba la mirada reveladora de Santiago Fumaz, toda una atracción popular y un paradigma de los fotógrafos ambulantes que durante el siglo XX recorrían España y gracias a los cuales una sociedad sin recursos para acceder a una cámara fotográfica pudo crear miles de álbumes familiares.
Los ojos inquietos, astutos y limpios de Fumaz se cerraron para siempre en la mañana de ayer en su localidad natal donde residía con su hija Estefanía y su esposo Emilio. Sus últimos días fueron placenteros, siempre con los atentos cuidados de Fany y Emilio, y con la visita de sus hijos Ana y Santiago y nietos. Ayer, muchos vecinos de Fonz acudieron a dar el pésame al restaurante La Albahaca, propiedad de Fany y Emilio, y también a su casa de la plaza Mayor, donde permaneció su féretro custodiado por algunas fotografías que hizo a sus paisanos por múltiples pueblos, que exponía para reclamo de muchos visitantes.
Santiago Fumaz fue siempre muy generoso y, a pesar de tener la fotografía como su medio de vida, depositó todos sus negativos en la Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca, gracias a la buena predisposición de su entonces director Juan José Generelo que apreció el valor documental de su obra, preservada ya para siempre.
El antropólogo Ángel Gari incitó a Estela Puyuelo y a José Luis Pano a escribir en un libro su vida: ‘La vida en un minuto. Biografía de Santiago Fumaz Cazcarra, el retratista de Fonz’ que editó en 2008 el CEHIMO en colaboración con el Gobierno de Aragón, DPH, Comarca de Cinca Medio e Instituto de Estudios Altoaragoneses. Puyuelo además firma la entrada de Fumaz en el ‘Patrimonio Biográfico Español’.
Fumaz fue peón de albañil y, tras una caída de un andamio que le dejó cojo a los 18 años, tuvo que buscarse la vida con ingenio. Fue zapatero y barbero pero la llegada de la guerra y la emigración le ofrecieron una nueva posibilidad allí donde lo visual acerca lo ausente: la fotografía.
En Lérida compró su primera cámara y en 1938, con un carro y una caballería, el retratista de Fonz comenzó su andadura con la fotografía del minuto (según el tiempo en el que transcurre el revelado) buscando posados de fiesta en fiesta. Estos primeros pasos terminarían completando un largo, infatigable y fiel recorrido por el Alto Aragón y algunas localidades cercanas, especialmente ilerdenses, que duraría 40 años, los últimos acompañados de su hijo mayor Santiago. Cuando se retiró, en los 80, había gastado siete coches.
El pasado 25 de julio, sus amigos, familiares, vecinos y autoridades le rindieron un homenaje al cumplir sus 100 años. Su gran telón donde han posado miles de personas y su máquina del minuto fueron testigos de un emotivo acto de reconocimiento.
Es de esperar que no sea el último pues la DPH y la Fototeca indicaron que sería oportuno llevar a cabo una exposición itinerante de sus fotografías. Y quién sabe si el Ayuntamiento de Fonz pudiera dar el nombre de una calle a uno de sus hijos más populares e ilustres.




