Paco Viu (1938-2025) llevaba en su segundo apellido su pasión: Barbastro. Cuentan los que compartieron muchas mañanas con él en el Ayuntamiento que antes de que llegaran los primeros funcionarios ya estaba Paco esperando en la puerta dispuesto a subir a su “despacho”, compartido con el archivero Jesús Paraíso y teclear su máquina de escribir Olivetti. Allí escribía sus notas de prensa que enviaban con sobre a los medios de comunicación. Paco no sucumbió al correo electrónico ni a los whatsapps. Lo suyo era el trato personal, cara a cara. Llamada telefónica y al otro lado sin casi dejar hablar, con su forma tan atropellada de expresarse.
- “He presentado una moción sobre el cementerio, sobre el Hospital, sobre el encauzamiento de los barrancos …”
Y acto seguido la nota bien doblada, como los trajes que siempre llevaba, en un sobre blanco o sepia.

El mismo ritual realizaba cada Navidad para felicitar las fiestas con poemas de Miguel Hernández, Machado u otros poetas republicanos.
Al contrario que otros jubilados, Paco no tenía huerta a la que dedicarse. Su dedicación en cuerpo y alma era Barbastro, el progreso de su ciudad, la atención por los más desfavorecidos y la defensa de causas justas, algunas quiméricas, como la equiparación de las plantillas de los Hospitales de Barbastro y San Jorge de Huesca. Hoy tan de actualidad.
Precisamente ha sido en el Hospital por el que tanto peleó donde ha fallecido. Llevaba ingresado desde el lunes, pero en los últimos meses había tenido que ser internado varias veces. Su salud se iba deteriorando y era irreversible.
Su trayectoria política estuvo marcada por su compromiso con la mejora de los servicios públicos, especialmente en la defensa del hospital, cuya inauguración tuvo lugar en 1984, durante su mandato como alcalde con el malogrado ministro de Sanidad Ernest Lluch. Paco Viu años más tarde propondría que se diera el nombre a una avenida al ministro que tanto hizo porque Barbastro tuviera este hospital. E incluso pidió que se le diera su nombre al Hospital.
Viu nació en junio de 1938 y, antes de su incursión en la política, trabajó como traductor de alemán y contable en Monsanto Ibérica. Su implicación en los movimientos sociales y sindicales lo convirtió en una figura destacada de la izquierda en la Transición. Fue miembro de la junta gestora de ACUSO (Asociación Cultural del Somontano) y contribuyó a la reactivación de la UGT en Barbastro, sindicato en el que siguió militando tras su expulsión del PSOE en 1986. Para muchos compañeros y concejales una decisión injusta, pero la política tiene esas cosas.
En 1979 encabezó la candidatura del PSOE en las elecciones municipales, ejerciendo como líder de la oposición hasta que, en 1983, alcanzó la alcaldía con mayoría absoluta, consiguiendo la primera victoria para una fuerza de izquierdas tras la Guerra Civil.
Durante su etapa al frente del Consistorio, impulsó importantes infraestructuras que modernizaron la ciudad. Llevó a cabo la ambiciosa y no exenta de problemas urbanización de la avenida de La Merced, la construcción del polideportivo Ángel Orús, la mejora del suministro de agua potable del canal del Cinca y no del río Vero y la creación del parque La Paz. También tuvo un papel destacado en la recuperación de la memoria histórica, con la instalación de un monumento en honor a los caídos por la democracia y participó en varios actos de reconocimiento con republicanos exiliados en Francia.
Fue además en esa etapa diputado provincial por el PSOE, en el mandato presidido por Carlos Iglesias entre 1983- 1987 y luego volvería a serlo, ya con IU durante la presidencia de Marcelino Iglesias entre 1991 – 1995. Además, fue consejero comarcal por IU desde la creación de la Comarca en 2002 hasta 2011.
Tras su expulsión del PSOE en 1986 -por causas que habría que explicar algún día- gobernó con el apoyo de la oposición liderada por la UCD.
Posteriormente, encabezó la candidatura de Izquierda Unida en Barbastro, logrando una notable representación en el Ayuntamiento al superar al PSOE obteniendo 4 concejales y ser la segunda lista más votada por 3 los socialistas. Esas elecciones las ganó el PAR, formación con la que mantuvo una dura oposición llegando a los tribunales. Fueron tiempos convulsos para la política municipal.
Con la llegada del PP de la mano del alcalde Rafael Fernández de Vega, éste le asignó la delegación de la residencia municipal.
Luego llegaría el alcalde socialista Antonio Cosculluela, quien fue su concejal en 1983, y con quien mantuvo una férrea oposición. Dicen que el tiempo lo cura todo y las viejas rencillas y las inquinas políticas – personales se diluyeron. En el último mandado que Paco Viu fue concejal (2011-2015), el alcalde Cosculluela le otorgó la delegación del cementerio municipal, obras en las que se afanó con devoción.
Cuando dejó IU en 2013 optó de nuevo a formar parte del Ayuntamiento en las elecciones de 2015 -2019, con un partido nuevo Compromiso por Barbastro (a aquellas elecciones concurrieron cuatro fuerzas a la izquierda del PSOE y Viu quedó fuera por pocos votos). En su despedida como edil, el que fuera su compañero, luego adversario y de nuevo compañero Antonio Cosculluela le dedicó un justo elogio reconociendo todo el trabajo que había hecho por la ciudad. Hoy mismo se refería en estos términos: «Fue un Alcalde muy comprometido con su ciudad y un gran defensor de la misma.Durante su mandato como alcalde se desarrollaron importantes proyectos».
Su pasión por la política no terminó en 2015. Con la irrupción de Podemos colaboró con el entonces presidente del Círculo del Somontano, Luis Salamero, que ha sido su fiel escudero en los últimos años. Y en las elecciones de 2019 dio su apoyo a la candidatura En Común, encabezada por Marisol Cáncer.
Incluso fuera de la primera línea política, Viu siguió participando en concentraciones en las que se reivindicaron infraestructuras esenciales y en las que se luchaba por el fortalecimiento de los servicios públicos.
Su pasión fue la ciudad que le vio nacer la fraguó en su actividad como alcalde y concejal, pero también dejó para la consulta dos libros autoeditados sobre la evolución de la ciudad y del Ayuntamiento y que resultan testimonios imprescindibles para contar la historia local.
El fútbol fue otro de sus amores, sobre todo la U.D. Barbastro, de la que formó parte en varias juntas directivas y su querido F.C. Barcelona.
Con Paco Viu desaparece uno de los grandes protagonistas de la Transición y alguien sin el cuál no se puede entender la historia de Barbastro del último cuarto de siglo XX. Habrá dejado luces y sombras, como titulaba en uno de sus libros, pero nadie puede dejar su abnegación por su ciudad, enfrentándose a su propio partido en reiteradas ocasiones. Algunos ex compañeros del PSOE lo definen como un “buen socialista” pero creo que Paco Viu estaba por encima de ideologías, Paco era de Barbastro y quizás por ello recibía votos de personas de izquierdas y de derechas. Una vez un alto responsable popular local me confesó: “Yo en las autonómicas voto a PP pero en las locales a Paco porque necesita más mi voto que mi partido”.
Peleó siempre por la dignificación de los caídos durante el Franquismo pero nunca desde una postura revanchista. De hecho gozaba de una verdadera y franca amistad con varios sacerdotes de la diócesis, entre ellos el ya fallecido Julio Broto. Y también se codeaba con importantes empresarios locales, que lo apreciaban, y mucho.
Así era Paco, una persona poliédrica, profundamente de izquierdas, pero con un talante tan humano y una voluntad de servicio que lo hizo muy querido entre sus vecinos.


1 comentario
No olvidarse de su lucha por el mantenimiento y recuperación del ferrocarril en Barbastro, una de sus grandes reivindicaciones a la que dedicó considerable esfuerzo y energía. el cual, desgraciadamente, no dió sus frutos, en contraste con el olvido y desidia de alcaldes posteriores incluido el actual , hacia el ferrocarril, error tremendo que estamos pagando todos y que Paco tuvo muy claro que debía subsanarse. En este tema, como en otros, vamos hacia atrás , como los cangrejos , una infraestructura conseguida en el siglo XIX y mantenida y pérdida en el XX. En este siglo ni hablamos, la ignorancia e indocumentación de sus alcaldes recientes en flagrante contraste con la visión y conciencia de ciudad que tuvo Paco. Que la tierra le sea leve, descanse en paz.