Hay personas que forman parte de una ciudad sin necesidad de ocupar grandes titulares. Están en un lugar, sostienen una costumbre y acaban formando parte de un paisaje reconocible. En Barbastro, Víctor Castillón Olivar era una de esas personas.
Y hay despedidas que no caben solo en una esquela, porque pertenecen también a un lugar.
La de Víctor Castillón, fallecido ayer, 27 de abril, a los 81 años «con las botas puestas», queda unida a la Plaza del Mercado de Barbastro, a la Librería Castillón, a sus libros, sus periódicos, su mostrador y a tantas conversaciones abiertas durante años en torno a la vida de la ciudad, la actualidad de España o el último partido de su querido F. C. Barcelona.

Este martes, la ciudad acompaña la despedida con pesar y sorpresa. Era habitual verlo en la librería junto a su esposa, Trini, acompañando a su hijo Víctor, actual responsable de un negocio familiar que en 2027 cumplirá 100 años.
Allí, entre lectores, autores, vecinos y clientes, su presencia formaba parte de una escena reconocible para muchos.
La Librería Castillón es para Barbastro algo más que un comercio. Por sus estanterías han pasado libros, pero también preguntas, recomendaciones, charlas, presentaciones, firmas y conversaciones que han acompañado la imaginación de quienes entraban buscando una lectura, un periódico o a veces, simplemente, un rato de palabra compartida. Para una ciudad, tener lugares así es tener un tesoro.
Víctor Castillón pertenecía a esa historia. Heredó el negocio de sus padres, Víctor Castillón Mur y Antonia Olivar, dentro de una saga familiar ligada a los libros desde 1927. Aquel año, Víctor Castillón Mur fundó la librería junto a su hermano Isabelino, al mismo tiempo que una imprenta, desde la que este último editó, en 1930, un semanario local independiente La Opinión, de corte republicano lerrouxista. Aquella actividad le supondría a Isabelino represalias del régimen finalizada la Guerra Civil.
Con los años, el hijo mayor de Víctor y Trinidad se puso al frente de la librería y reforzó su dimensión cultural. Las charlas, presentaciones y firmas de libros, algunas de estreno nacional, consolidaron el papel de Castillón en la vida literaria de Barbastro.
Esa trayectoria recibió en 2019 el Premio Trayectoria Profesional en el Sector del Libro de Aragón, convocado por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte de la DGA, y en 2023 el Premio Empresa de Huesca, convocado por el Instituto Aragonés de Fomento.
Pero antes que los premios, antes incluso que el centenario el próximo año, queda la imagen de Víctor en la librería. Lector constante de periódicos, tertuliano, atento a la actualidad.
Un hombre que no necesitó ocupar cargo público para formar parte de la vida común, aunque en los años de la Transición fue secretario local de UCD, la formación que gobernó el primer Ayuntamiento democrático.
La ciudad pierde a una persona conocida y cercana. La librería pierde una presencia familiar. Y quienes lo trataron conservan esa imagen sencilla, difícil de borrar de Víctor entre libros y periódicos, en un lugar, una librería, donde la cultura no era una palabra grande, sino algo que ocurría cada día al otro lado del mostrador.
Descansa en Paz Víctor. Un fuerte abrazo a tu familia y amigos.


