El obispo emérito de la diócesis de Lérida, Ramón Malla, ha muerto este viernes a los 91 años tras haber ejercido uno de los mandatos más largos de la historia del obispado catalán, y conocido por ser el prelado que inició el litigio de los bienes sacros con el obispado de Barbastro-Monzón.
Malla nació en la Seu d’Urgell en 1922 y cursó estudios eclesiásticos en su pueblo natal y en Barcelona, tras lo que se licenció en Teología en la Universidad Pontifica de Salamanca, así como en Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana de Roma.
Fue obispo de Lérida durante 31 años, entre 1968 y 1999, y después pasó a ser obispo emérito, ocupando diversos cargos en la Conferencia Episcopal Tarraconense y la Conferencia Episcopal Española.
El obispo Malla coincidió en este tiempo con el prelado vasco de la diócesis de Barbastro, Ambrosio Echebarría, en el momento de la reorganización de los límites diocesanos a la demarcación política de las provincias civiles. La última modificación que ha experimentado la diócesis de Barbastro tuvo lugar en 1995. En ella se segregaron de Lérida más de un centenar de parroquias de la zona oriental de la provincia altoaragonesa para incorporarse a la diócesis de Barbastro, que a partir de entonces se denominaría Obispado de Barbastro-Monzón.
Comenzaba entonces el litigio por los 112 bienes artísticos que pertenecen a esas parroquias segregadas del obispado catalán pero que se encuentran en depósito en el Museo Comarcal y Diocesano de Lérida. Un largo proceso judicial que sigue todavía hoy coleando a pesar de que todas las sentencias de los tribunales de la Iglesia y civiles han dado la razón a la diócesis altoaragonesa.
De hecho, el obispo Malla admitió en el año 1997 que estas obras de arte religioso únicamente «deben considerarse en depósito» en Lérida, como décadas atrás, el obispo Messeguer reconoció en documentos que no hubo compraventa de estas piezas.
Precisamente por este litigio por el arte sacro la jubilación de Malla se retrasó, al igual que la de su homólogo en Barbastro, Ambrosio Echebarría. A este último le sucedió en 1999 Juan José Omella y a Malla, Francesc Xavier Ciuraneta en las mismas fechas. Este renunció en 2007 por motivos de salud y el entonces obispo de Tortosa, Xavier Salinas, fue nombrado administrador apostólico hasta que se designó prelado de Lérida a Piris, que asumió el cargo en 2008 tras ocupar la sede de Menorca.
A Omella le sucedió como administrador apostólico el vicario general Pedro Escartín hasta que el Vaticano nombró al actual prelado, monseñor Alfonso Milián.
Al respecto del litigio y sobre la figura del fallecido Ramón Malla, el alcalde de Lérida, Àngel Ros, le definía en un comunicado como «un hombre bondadoso y sencillo», y recordaba «el momento difícil que vivió con la segregación de las parroquias de la Franja».
En este sentido, desde la Diócesis de Barbastro-Monzón declinaban hacer ningún comentario al respecto y simplemente confirmaban la presencia del obispo Alfonso Milián y varios sacerdotes altoaragoneses en la misa en su su nombre que tendrá lugar este lunes 21 a las 11.00 en la Catedral de Lérida.

