La garcilla bueyera es una de las garzas de tamaño “mediano”, con una envergadura de 82 a 95 centímetros, una longitud de 45 a 52 centímetros y un peso de 300 a 400 gramos, posee una coloración totalmente blanca durante el invierno, tomando en época de reproducción unas tonalidades anaranjadas en la cabeza, el pecho y el dorso. El pico y las patas son amarillo grisáceo, pasando a tonalidades vivas anaranjadas o rosáceas en época de cría. Puede llegar a ser confundida con la garceta común aunque ésta última es algo mayor, con el pico oscuro, las patas negras y los dedos amarillos.

Su distribución original se encontraba en África y Asia, alcanzando Europa, América y Australia. Desde mediados del siglo pasado ha sufrido una fuerte expansión, encontrándose actualmente en todos los continentes salvo en la Antártida. Circunscrita principalmente al entorno de los mares Mediterráneo y Caspio, en España se concentra la mayor densidad de Europa. La población reproductora en nuestro país se estima en un mínimo de 64.000 parejas.
Presencia en el Somontano
Las primeras citas de esta especie en Aragón datan de 1.979, aunque su presencia es regular desde 1.986, también en el Somontano. Como reproductora ha llegado a nidificar, de manera inestable en el tiempo en Sariñena, la confluencia de los ríos Cinca y Segre, en el río Gállego y algunos embalses en zonas de regadío del sur de la provincia. Además de las reproductoras, encontramos una fracción importante de ejemplares no reproductores a lo largo de gran parte de nuestro territorio.

En el Somontano no ha llegado nunca a nidificar, aunque se trata de una especie común a lo largo del año en varios de los municipios de la comarca.
Suele acompañar a los rebaños de ovejas y vacas, alimentándose de los pequeños animales que levantan a su paso y posándose frecuentemente sobre el ganado.
Es frecuente verlas en el río Cinca o en balsas de riego, aunque lo habitual es encontrarlas en cultivos de arroz, alfalfa y pastos del sur de la comarca, e incluso alimentándose en el vertedero de Barbastro.
Reproducción
Se reproduce en colonias, a menudo junto a otras garzas, agrupándose un elevado número de parejas y ubicando sus nidos en cañares, árboles, arbustos o carrizales, generalmente junto al agua. El nido es una estructura muy simple a base de ramillas, cañas, aneas y otros vegetales a su alcance. La puesta, de 4 a 5 huevos, se realiza entre abril y mayo, naciendo los polluelos entre 21 y 25 días después. Estos son seminidícolas, abandonado el nido y encaramándose por las ramas antes de estar totalmente plumados, iniciando sus primeros vuelos al mes de nacer.
Se alimenta de insectos, principalmente saltamontes, libélulas y escarabajos acuáticos, así como lombrices, ranas y otros pequeños animales. Suele acudir a comer a los campos regados, donde captura los pequeños animales que escapan del ahogamiento. Pese a estar en expansión, uno de sus principales problemas de conservación son las molestias o incluso la destrucción de sus colonias de cría por factores humanos.
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