Por fin ha llegado el tan deseado final de curso y el verano para nuestro alumnado. Mas no todo ha realizado el curso completo, si atendemos al significado etimológico de la palabra (del latín cursus , “carrera”, “recorrido”, como vemos en estas otras palabras de su mismo campo léxico: discurso, incursión, transcurso, excursión, recurso, concurso, excurso, precursor, cursor…), pues, mientras hay alumnado que trabaja, estudia, pica piedra desde septiembre hasta mayo-junio, según los casos, otra parte, en ocasiones indolente, apático, pasota y hasta gamberro, que se dedica a no hacer casi nada, que se burla de quien trabaja, cuando llega mayo, en apenas un mes o mes y medio, pretende sacarse el curso académico en una especie de esprint final.
Hay quien tiene capacidad y puede lograrlo, pero dudo mucho que asiente una buena base para estudios futuros y tenga la capacidad de trabajo, esfuerzo y sacrificio tan necesarios para la vida. Pero también es verdad que el alumno que no va a pasar de curso oa titular (algo que es casi imposible, dadas las facilidades que la misma Ley otorga) empieza con el drama (lloros, presiones al profesorado, reclamaciones de nota…), oa decir que a ver si aprueba con un trabajo (cuando no los hizo durante el curso, y que a buen seguro hará su madre o su amigo, el ChapGPT ), oa “presentar” el cuaderno de clase, las láminas de Dibujo, las lecturas…, la última semana de curso antes de la evaluación, obviamente fuera de plazo, y en no pocos casos, de forma incompleta y mal hechos.
Mención aparte para quien se esfuerza en determinadas asignaturas, pero no puede conseguir unos mínimos, porque, ¿a quién no se le ha atascado alguna vez una asignatura, o quien la imparte, sea Matemáticas, Lengua española, Inglés, Latín, Historia, Física y Química o Música?, y que también merece un aplauso.
Nuestro alumnado (y las familias) debe entender que un curso académico dura desde septiembre hasta final de curso, como el curso de un río desde que nace hasta que desemboca en otro o en el mar o en el océano. En caso contrario, mal vamos.





