Última noche en el Auditorio Natural de Lanuza protagonizada por sonidos mestizos, globales e inconformistas. El grupo zaragozano Maut fue el primero en subir al escenario para mostrar su propuesta folktrónica. Sonidos electrónicos basados en la música tradicional que interpretan con instrumentos tradicionales como la gaita de boto, el acordeón o la viola, junto a todo tipo de programaciones. En total siete temas que van del drum’n’bass al house, pasando evidentemente por el etno-tecno. Canciones inquietantes, innovadoras, que dejaron el mejor sabor para comenzar una noche muy especial.
La cooperación cultural es una de las características que diferencian a Pirineos Sur de otros eventos y festivales. Desde hace más de un lustro ha llevado adelante producciones con festivales de Senegal y Marruecos, colaboraciones con otros de España y América Latina, y acuerdos en esa misma línea con Casa África, Casa América y Casa Árabe.
The Digital Turbans es la propuesta común de este año con el Festival L’Boulevard de Casablanca, en la que participan los músicos marroquíes Mahmoud Bassou (voz, bajo, percusiones y mandolina), Abdellah Hassak (Dubosmium) (sintentizadores y samplers) y los españoles Echedey Molina (batería, percusiones), Sergio Rojas (guitarra) y Raúl Usieto «Pecker» (voz, teclados y percusiones), con Héctor de la Puente en los visuales.
Era la tercera vez que se podía ver en directo; las dos anteriores en Casablanca en el Instituto Cervantes y en la sala B’Rock. A pesar de su escaso rodaje se puede deducir por lo visto en la noche del sábado, que esta producción puede tener una proyección similar o superior a las propuestas equivalentes de años anteriores. Combo de música pop y electrónica con ritmos tradicionales árabes -que continuaban la noche folktrópica inaugurada por Maut-, denominada como electro-world por los músicos magrebíes en la conferencia de prensa de la tarde del sábado. Pop sencillo, resonancias dub y ritmos árabes, acompañados de las siempre magníficas proyecciones de Héctor de la Puente. Una docena de canciones que concluían con «Supernova», uno de los temas más conocidos de Pecker e «Inédita» como bis.
Si hubiera que hacer una recomendación, pasaría por dar un mayor peso a los músicos magrebíes para equilibrar una balanza muy soslayada hacia el lado hispano y al pop ochentero, que seguramente con la madurez y el desarrollo de la propuesta se podrá conseguir.
En 1999 Rachid Taha tenía que haber subido al antiguo escenario de Lanuza en compañía de Faudel y Cheb Mami, no fue posible. Una monumental tormenta hizo que el concierto de «Los Tres Tenores del Raï» se cancelara. Su debut pirenaico se produjo en el año 2000, repitiendo en 2010 y en la noche del sábado, donde protagonizó su mejor actuación en el festival.
Desde el primer tema se observó que venía a arrasar y así ocurrió. Acompañado de una magnifica banda que dirigía como buen maestro de ceremonias, fue desgranando algunas de las canciones de su último disco Zoom, producido por Justin Adams, que actuó el año pasado en el escenario de Sallent de Gállego y otras históricas de su repertorio. Un Rachid Taha más guitarrero y rockero que nunca. Con «Ya Rayah» llegó al delirio colectivo, no obstante se puede considerar como uno de los «himnos» del festival, casi siempre pinchada por los diferentes DJ’s en las sesiones de madrugada. Continuó la fiesta con «O sole mío» que Elvis Presley populariza, «Rock the Casbah», la canción de The Clash que tanta polémica levantó al ser utilizada por las tropas estadounidenses en la primera invasión de Irak y prohibida en EE UU tras los atentados del 11 de Septiembre, y una renovada versión de «Voilá».
La noche del sábado fue un broche notable para la edición de este año de Pirineos Sur, que se renueva pero no renuncia a los principios que lo convierten en una cita imprescindible y en una marca cultural irrepetible.

