Barbastro escuchará este 21 de junio en la Catedral Los Gozos de San Ramón que proceden de una reproducción impresa en Zaragoza en el siglo XVIII y que llegan ahora a la celebración del 900 aniversario del fallecimiento del patrón con música nueva.
La recuperación es obra de Blas Coscollar, que encontró el texto, le puso melodía y abrió el camino para que la Coral Barbitanya pueda cantarlo en una jornada especialmente señalada para la ciudad.
Los Gozos se incorporan así a los actos del Año Jubilar de San Ramón, que se abre el domingo 21 de junio, en la festividad del santo, y que recuerda los nueve siglos de la muerte del obispo y patrón de Barbastro.
El texto existía, pero no se conocía su música. “Había Gozos, pero estos son los más antiguos. No se conocían estos”, explica Coscollar.
Según indica, él los localizó reproducidos en una revista, no directamente en el documento original. “Los originales están en el Museo Diocesano, creo, pero yo no los he sacado de allí”, precisa con prudencia.
Un hallazgo casi casual
Coscollar no llegó a estos Gozos por encargo ni por una búsqueda cerrada. Aparecieron mientras revisaba materiales relacionados con cantos antiguos y repertorios tradicionales. “Lo encuentro por casualidad”, reconoce.
No era un terreno extraño para él. En los últimos años ha trabajado con distintos gozos y piezas vinculadas a devociones locales. Cita, entre otros, los de Dulcis y los que se van a estrenar en Tella, en la ermita de San Juan y San Pablo. En ese caso, explica, ha recurrido a músicas de otras ermitas del entorno para que la gente pueda cantarlos y reconocerlos como parte de su territorio.

Con San Ramón ocurrió algo distinto. Estaba la letra antigua, pero faltaba la música. “Pensé: falta la música, pues vamos a intentar”, resume.
A partir de ahí nació una melodía. Después llegó la armonización. Finalmente, Estanis Dalmau, director de la Coral Barbitanya, preparó el arreglo coral y añadió la parte de órgano.
De la palabra a la música
Coscollar explica el proceso sin revestirlo de misterio. Para él, la música empieza muchas veces en la propia forma de leer.
“Cantar es una forma de exagerar la declamación del que lee”, afirma. La frase resume bien su manera de trabajar. Primero está el texto, su respiración, sus acentos, su cadencia. Después aparece una posibilidad musical, una intuición que hay que ordenar.
“Si tú exageras la declamación, ya estás entrando en el terreno del canto”, añade. A esa primera idea hay que darle forma, ritmo y equilibrio. “La música tiene que tener siempre una simetría, un equilibrio, una armonía”, explica.
No se trataba solo de poner una melodía bonita a un texto antiguo. La pieza tenía que poder ser cantada por una coral, sostenerse en la Catedral y acompañar un momento de fuerte valor simbólico para Barbastro.
“En directo esto será una preciosidad en la Catedral”, adelanta Coscollar.
https://youtu.be/uALAr-LzZ_A
Una edición con símbolos de San Ramón
La recuperación de los gozos no se ha limitado a la parte musical. Coscollar también ha trabajado la presentación visual de la pieza, partiendo de elementos originales del grabado antiguo, pero componiendo una estampa renovada.
Ha añadido una orla y ha incorporado signos vinculados a la celebración de San Ramón, como las reliquias del santo, los bastones de los danzantes y la gaita. No son detalles colocados al azar. Son elementos que Barbastro reconoce como propios y que sitúan los gozos dentro de la tradición viva de la ciudad.
La idea no es convertir el pasado en una pieza de museo, sino devolverlo a un lugar donde pueda usarse, cantarse y sentirse cercano.
Historia aplicada y memoria local
Coscollar relaciona este tipo de trabajos con la historia aplicada, una forma de recuperar elementos que existieron y proponerlos de nuevo en el presente, con las adaptaciones necesarias para que puedan tener vida.
“Consiste en coger elementos que han sido y proponerlos otra vez ahora”, explica.
Ahí aparece una de las claves de su trabajo. Para Coscollar, cuando una comunidad sabe que una música, un baile o un texto pertenecen a su pueblo, la respuesta cambia. No se recibe como algo externo. Se reconoce.
“Si a alguien le dicen esto se bailaba en tu pueblo, esto se cantaba en tu pueblo, es nuestro, y por tanto lo coge con una relativa facilidad”, señala.
Esa misma lógica ha estado detrás de otros proyectos vinculados a Barbastro. Coscollar recuerda especialmente al dragón Belaín, que cumple veinte años.
Cree que merece ser puesto en valor porque ha pasado a formar parte de la vida de muchas familias. “Los que lo han hecho suyo son las madres, los críos y los chupetes”, dice.
El regalo de hacer que algo vuelva
Coscollar no presenta este trabajo como un gesto solemne de generosidad. Lo dice de otra manera, más directa.
“El regalo realmente me lo he hecho a mí mismo”, afirma.
Detrás hay tiempo, búsqueda, esfuerzo y aprendizaje. También entusiasmo. Recuerda que no tiene una formación musical académica, pero ha ido componiendo, armonizando y escuchando cómo otros cantaban piezas nacidas de ese trabajo paciente.
Le ha ocurrido con textos de Ana Abarca de Bolea y con composiciones como Albada en Nacimiento, interpretada en Casbas por voces de Benasque. También con piezas personales que han seguido su propio camino, como Pensando en ti, una canción dedicada a su mujer, Carmen, que mostró en su día a Manuel Domínguez, de la Ronda de Boltaña, y que terminó formando parte de uno de los discos del grupo.
Esa canción tendrá ahora una nueva vida. El día 27, Acordes del Vero y Barbitanoa estrenarán un arreglo coral con orquesta de pulso y púa dentro de un encuentro coral.
Un canto antiguo para un aniversario histórico
Antes llegará San Ramón. En la Catedral, en el año en que Barbastro conmemora los 900 años de la muerte de su patrón, sonarán unos gozos antiguos que estaban escritos, pero no tenían música conocida para esta celebración.
Programa de actos de San Ramón en Barbastro por el 900 aniversario del patrón

