Ni un día desapacible, con lluvia en las primeras horas, ni una jornada de elecciones generales. La feria de artesanos de Naval volvió a demostrar ayer que es una cita obligada para las gentes de la comarca y de otros lares para disfrutar de este pintoresco pueblo del Somontano en la frontera con el Sobrarbe y participar de una jornada de compras de productos manufacturados y de gran calidad.
La undécima edición de la feria, tras su recuperación por el Ayuntamiento, atrajo a más de sesenta puestos que se repartieron por la plaza Mayor, al calor de la gran hoguera, por las calles aledañas, el centro social y el restaurado alfolí medieval. Algunos de los puestos eran locales como los tradicionales panaderos, carniceros, mieleros, los alfareros -una seña de identidad de esta población- y otros llegados del resto de Aragón y de Cataluña. En la feria se pudo adquirir de todo, desde orfebrería, prendas de textil, cestas, gorras, cucharas y demás útiles de cocina de boj, antigüedades, juguetes, agroalimentación (quesos, embutidos, jamones, chiretas, tortetas), repostería, licores y vinos, etc.
El ambiente lo pusieron los Gaiteros del Somontano que recorrieron las calles céntricas con sus melodías.
Asimismo, el grupo de animación infantil Encantaria del Sobrarbe realizó juegos de malabares, maquilló a los pequeños y les invitó a descubrir los rincones de la villa contándoles cuentos relacionados con la sal y la cerámica, dos aspectos milenarios de los que puede presumir Naval con orgullo.
Además el Ayuntamiento decidió invitar como novedad a todos los asistentes al pueblo a llegar hasta el corazón de la plaza montados en una carreta tirada por dos caballos, y los más pequeños callejearon montados sobre dos pollinos.
El buen ambiente se prolongó hasta la hora de comer cuando se sirvió la caldereta de guiso de cerdo con patatas, elaborada por el restaurante Tres Caminos, y servida en un cuenco de cerámica de Naval como recuerdo de la estancia.
El alcalde Javier Rodríguez destacaba «el buen ambiente de esta feria» y la receptividad de los artesanos y público. «Cada año la feria va creciendo y se está convirtiendo en una de las más importantes de la comarca», señalaba.



