‘-Hoy me llamaron ignorante.-dijo ella.
-¿Por qué fue?.-preguntó él.
-Porque respondí sinceramente.
El joven la observó intrigado y ella añadió:
-Dije que creo en la magia.
-Entonces, puede que quien te lo dijera no estuviera equivocado.
-No lo entiendo. No hablo de la magia de las hadas de la niñez. Pero sí de la magia de los momentos, del tiempo y de cada recuerdo. ¿Acaso no existe la magia?
El joven se acercó a ella y le susurró al oído:
-Ignorante.


