Barbastro, en la comarca del Somontano de Barbastro (Huesca), acogió el pasado 26 de marzo una mesa redonda con familias en el marco de las II Jornadas de Concienciación sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) preparadas por el colegio Escolapios en colaboración con la asociación Autismo Huesca, en un acto celebrado en la Sala Magna de la UNED de Barbastro.
Estas jornadas se enmarcan en las actividades que cada año se impulsan con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha orientada a visibilizar la realidad de las personas con TEA y a promover una sociedad más inclusiva y respetuosa con la diversidad.
Un espacio de escucha, empatía y respeto
El encuentro reunió a familias del centro educativo con hijos e hijas dentro del espectro autista, que compartieron sus experiencias en primera persona en un espacio centrado en la escucha, la empatía y el respeto. La mesa redonda tuvo como principal objetivo dar voz a las familias y poner en valor la diversidad de vivencias y realidades que existen dentro del TEA.
El día a día de las familias, a debate
Durante la sesión se abordaron distintos aspectos del día a día de estas familias, desde los primeros indicios antes del diagnóstico, como las dificultades en la comunicación o en la interacción social, hasta el impacto emocional y organizativo que supone el autismo en la vida familiar. También se trataron cuestiones relacionadas con la inclusión educativa y social, tanto en los momentos en los que las familias se han sentido comprendidas como en aquellos en los que han percibido incomprensión o invisibilización.
El papel de los centros educativos y del profesorado
La mesa redonda puso también de relieve el papel fundamental de los centros educativos y del profesorado en la detección temprana y en el acompañamiento del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. En este sentido, la jornada incidió en la importancia de reforzar la coordinación entre familias, docentes y entidades sociales.
Pequeños gestos y apoyos clave
Las familias coincidieron en señalar la importancia de los pequeños gestos cotidianos del entorno, capaces de marcar una gran diferencia en su bienestar, así como la necesidad de seguir avanzando hacia una sociedad más informada y sensible. También compartieron aprendizajes adquiridos a lo largo del proceso, como la paciencia, la adaptación y la defensa de los derechos de sus hijos e hijas, además de reflexionar sobre apoyos que han resultado clave, entre ellos la atención temprana, las terapias especializadas y el acompañamiento emocional.


