Este miércoles se inaugura la exposición «Fidel Pagés» en la UNED de Barbastro. Un muestra sobre la figura de Fidel Pagés Miravé (1886-1923), médico militar, natural de Huesca que inventó la anestesia epidural en 1921. En esta exposición se realiza un recorrido por su vida y legado. El acto de inauguración tendrá lugar el miércoles 5 de febrero, a las 19 h, en la Sala Francisco Zueras de la UNED de Barbastro. y estará abierta al público hasta el 27 de febrero.
Exposición de Fidel Pagés en la UNED de Barbastro
La anestesia epidural fue uno de los grandes avances en la medicina a nivel mundial a principios del siglo XX. Fidel Pagés, médico militar formado en la Universidad de Zaragoza, fue el primero en desarrollar esta técnica tan usada actualmente en aliviar el dolor del parto, así como en cirugía genito-urinaria o en traumatología. En el año 2021 se cumplió el primer centenario del descubrimiento de la anestesia metamérica.
Con motivo de este aniversario, la Delegación de Defensa en Aragón desarrolló un proyecto de exposición itinerante para el reconocimiento y puesta en valor de las aportaciones de este médico oscense a la medicina actual. La exposición consta de una serie de paneles en los que se recorren los principales hechos de la vida de Fidel Pagés y sus aportaciones a la medicina, en el contexto de los acontecimientos bélicos de principios del siglo XX en el norte de África. Además, los visitantes podrán ver instrumental original de la época, prestado por Luis Alfonso Arcarazo.
Fidel Pagés Miravé nació en Huesca en 1886 y cursó sus estudios de medicina en la Universidad de Zaragoza. Durante su carrera como médico militar participó en las campañas de África desarrollando su labor en el Hospital de Militar de Melilla, que llevaría su nombre hasta su cierre en 2012, y atendió a heridos en Austria y Hungría durante la I Guerra Mundial. En ambos conflictos puso en práctica la anestesia epidural, destacando por sus operaciones y por recuperar un gran número de heridos. Hay que apuntar que esta técnica se desarrolló precisamente para aliviar el dolor de los soldados con fuertes traumatismos. Más de cien años después su método anestésico sigue utilizándose en todo el mundo.


