Artículo de Opinión de Félix Gay
El otro día el Gobierno presentaba en el Congreso un Real Decreto Ómnibus, y el PP, VOX y JUNTS votaron en contra de su aprobación.
Al día siguiente en Córdoba apareció la ministra de Hacienda y Secretaria General del PSOE andaluz, María Jesús Montero, muy indignada, para anunciar que “el PP había votado no para infringir una derrota al Partido Socialista”.
Se nota que la ministra no distingue con claridad entre los verbos “infringir” e “infligir”: El primero se usa con el significado de “quebrar, romper, incumplir” (leyes, órdenes, normas), como el que tenía el verbo latino infringere del que deriva, y que vemos en estas otras palabras: fractura, fracturar, fracción, fraccionar, fraccionable, fraccionador / -a, infractor / -a, infracción, infracto / -a, infraccionar…; por su parte, el segundo verbo (del latín infligere, “herir, golpear”) significa “causar daño” o “imponer un castigo”, como vemos en estas palabras con esa raíz latina: flagelo, flagelar, flagelación, flagelante, flagelador / -a, afligir, afligimiento, afligible, aflicción, aflicto / -a, conflicto, conflictivo / -a, conflictividad, conflictual, conflictuar…
Por lo tanto, la ministra Montero en su vehemente discurso debió decir que el PP le infligía una derrota (y de paso, daño) al Partido Socialista, no que le infringía una derrota.
¿Tan difícil es distinguir un verbo de otro? Igual con más Latín y menos deporte…



11 comentarios
Hablando de infracciones:
– real decreto ómnibus, pero no Real Decreto Ómnibus.
– latín, pero no Latín.
¿Tan difícil es distinguir una mayúscula de una minúscula?
El problema de fondo no es ese, señor o señora Infractor. El problema es que Félix es un ciudadano de a pie corriente y moliente como cualquiera de nosotros y la señora Montero no. Es ministra con un nivel de responsabilidad político-social infinitamente superior al nuestro y debería dar ejemplo de bien leída e instruida. Poner al mismo nivel a Félix y a la ministra Montero es errar el tiro y quedarse mirando el dedo que señala la luna en vez de a la luna misma, y por eso en este país seguimos atascados con esta clase política desde hace décadas. Nos dan unos espejitos y unos cascabillos y les vendemos Manhattan. Lo nuestro es hacer el indio en el sentido más peyorativo del término ( mi más absoluto respeto a la dignidad de los pueblos indígenas de América del norte ).
El problema de fondo tampoco es ese, señor o señora Beturián. El problema de la clase política española es que no ha llegado en platillos volantes, sino que son fiel reflejo de la sociedad de la que forman parte. Está claro que la clase política española es zafia, torpe e intelectual y culturalmente mediocre, exactamente igual que la mayoría de la población. Hay un tanto por ciento de esa población que está muy por encima de esa clase política, pero que jamás sale de la trinchera. Una trinchera cómoda, caliente y autosatisfecha, por supuesto. Una trinchera de la que es mejor no salir, no vayan a disparar.
Mi crítica era más sencilla: se estaba cuestionando precisamente eso de lo que se carecía. Luego, si quiere, establecemos niveles. En esos también somos profesionales los españoles, ya verá como ahora aparecerá algún noeslomismista para ayudarnos a diferenciar.
Saludos.
Coincido con Vd en que la clase política de un pais es reflejo de su sociedad, en líneas generales. Es reflejo, pero no es la sociedad misma, no es un todo uniforme, es un estamento superestructural dirigente al que es ( o debería ser) inherente una escala de valores , una panoplia de principios éticos y morales entre los cuales se encuentra de forma principal el principio de responsabilidad personal e individual, un principio muy interiorizado en la cultura anglosajona pero muy poco en la latina a la que pertenecemos, y que desemboca en asumir personal e individualmente el rol social , con todo lo que eso conlleva , que cada uno tiene asignado. Y no, no es lo mismo un ciudadano de a pie , por muy ilustrado que sea , que una ciudadana-ministra. Tampoco hay que hacer una montaña de un asunto leve. Ya sabe que existe una máxima que dice: la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento. El que el cuerpo social electoral esté adocenado ( y en esto también coincido con Vd en general ) no exime a los cargos políticos de sus varias responsabilidades, entre ellas las de ser instruidos y ejemplares, a pesar de ese cuerpo electoral citado. A ese tanto por ciento de la población » bien aisée » que dicen los franceses , que está cómoda, caliente y autosatisfecha en su trinchera, que nadie le pida que salte de élla pues vive en un estatus favorecido y entonces ¿ para qué cambiarlo ?, en todo caso debería hacerlo quien está en la base de la pirámide social, y, al no hacerlo, esto nos lleva a la casilla de salida y vuelta a empezar. Pero, para acabar, y empleando términos coloquiales, que no me venga el político de turno ( desde el más modesto concejal al más alto cargo ) haciéndose » el avión » y dejando en evidencia que el problema lo tenemos nosotros, no ellos, la clase politica. Ya se que lo tenemos nosotros, la ciudadanía, agravado porque encima les pagamos el sueldo. Cordiales saludos.
Buenas tardes, bueno, estoy de acuerdo el fondo de la idea que se quiere transmitir. Ahora bien, decir que » Félix es un ciudadano de a pie corriente » es que no conoce al licenciado Félix.
Que yo sepa, Real Decreto se abrevia RD y el ómnibus será el autobús para todos.
Veo que coincidimos en un cierto diagnóstico de la situación, pero no en sus derivadas. En primer lugar es verdad que la clase política no es la sociedad misma porque en realidad nada es la sociedad misma. Como mucho, en una muestra del tipo que sea, se puede aspirar a un cierto grado de representatividad, poco más. Esa escala de valores de la que usted habla debe tenerla todo el mundo, desde el ciudadano que saca a pasear a su perro por las mañanas hasta el primer ministro. Todo es rol social porque todo forma parte de la res publica. Si cree usted que hay diferencias debería establecer una gradación de responsabilidades y así sabríamos hasta dónde llega cada uno en cada ámbito de manera concreta y no basada en una interpretación sui géneris de la realidad. Además, en esa exención de responsabilidades siempre sabemos dónde se comienza, no dónde se termina. ¿Pide usted esa instrucción y ejemplaridad al alcalde de su ciudad? ¿a un concejal? ¿a un diputado? ¿y no a un médico, un jubilado o un repartidor? Recuerde que para ser miembro de una mesa electoral la ley exige saber leer y escribir, requisito no necesario para ser alcaldable.
Sorprende también que culpabilice a la cultura latina (¿resulta que aquí sí que tenemos el problema nosotros?), pero quede eximida la «ejemplar» cultura anglosajona. Tal vez antes pudiera esbozarse, y solo esbozarse, esa consideración, ¿pero ahora?
Y es verdad, el problema lo tenemos nosotros, pero con pan y circo se mantiene la paz social y el último que apague la luz. No parece haber más.
Y, por último, no creo estar haciendo una montaña de un asunto leve. No considero que sea usted quién deba decidir qué es leve, medio o importante para los demás. Cada uno tenemos nuestro baremo. Recuerde que de esa postura al «ara no toca» hay muy poco trozo.
Solo cuestionaba que desde un artículo de opinión se incurriese exactamente en los mismos defectos que se cuestionaban. Creo que tengo derecho, exactamente el mismo que la persona que lo escribió en un principio.
Saludos.
Empezando por el final de su comentario por supuesto que tiene todo el derecho del mundo para hacer cualquier cuestionamiento que le parezca oportuno sobre el contenido de un artículo de opinión. Faltaría más. Tampoco me refiero a Vd ( quizá no me he expresado bien ) cuando escribo lo de la montaña y el asunto leve, sino que considero que este asunto objeto del artículo no lo juzgo de gran trascendencia ni, posiblemente, de mucho interés para el gran público. Y , evidentemente, jamás he pretendido ni pretendo decidir el baremo de calificación de las cosas a seguir por el resto de las personas, sería absurdo. No se por qué ni de donde deduce en mi esa postura. No, no soy Jordi Pujol para decir » ara no toca «. Ni culpabilizo a la cultura latina ni he escrito que la cultura anglosajona sea » ejemplar «, eso lo ha escrito Vd. Si se consulta el actual corpus jurídico legal de paises como el Reino Unido de la Gran Bretaña o los Estados Unidos de América, se comprueba que el principio de responsabilidad personal e individual subyace en el artículado constitutivo de su legislación en mayor medida que en el de paises como España, Francia o Italia, y en mayor antigüedad. Me limito a constatarlo y a la posible influencia que este hecho puede tener en la gobernanza de la cosa pública. Que alguna tendrá, digo yo, por ejemplo el que sea necesario saber leer y escribir para ser alcalde, donde nuestra legislación hace aguas. Bueno, por no extenderme más ( les vamos a resultar unos pesados pedantes a los lectores ) y concluir ya, reiterarme en mi idea de que la clase política de una sociedad tiene un nivel de responsabilidad añadido ante la ciudadanía que no tienen el resto de los ciudadanos, esto está plasmado en los textos legales, no es ninguna visión sui generis. Son los gestores y dirigentes de la res pública. Por supuesto que hay una escala de valores universales que a todo el mundo atañen, pero esto va de suyo. Precisamente la ciudadanía también es responsable de la clase política que la gobierna, que ha elegido y que resulta ser, en sus propias palabras del primer comentario » zafia, torpe e intelectual y culturalmente mediocre » ( adjetivos en los que también coincido ) pero no exenta, concluyo, de sus particulares responsabilidades al acceder al escaparate público social. Buenas noches y cordiales saludos.
sin comentarios.
El error es error, no hace falta disfrazarlo de intención.
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