Javier Urra Portillo está entre los navarros con más prestigio por su dilatada experiencia como profesor en Psicología que le ha llevado hasta foros internacionales en las Naciones Unidas y en el Parlamento Europeo donde
ha representado a España. Preside la Comisión Deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, desde junio de 2007, entre otros cargos.
En la historia reciente ha sido el primer Defensor del menor de la Comunidad de Madrid (1996- 2001 y fue Presidente de la Red Europea de Defensores de Menores (1999-2001).
Autor de trece publicaciones y uno de los mejores expertos en Psicología, participó el martes en los Cursos de Verano en el Centro de la UNED que se celebran del 27 de junio al 1 de julio, con una ponencia en el curso sobre
«Técnicas psicopedagógicas para el abordaje de lo csonflictos de nuestra sociedad plural», que dirigen Marta Liesa y Mercedes Puyuelo.
Recuerda su etapa de Defensor del menor como «una experiencia única, inmejorable porque fueron cinco años de intensidad incalculable. Me queda el recuerdo de que no pude hacer más y el infarto de miocardio que tuve
después. En las decisiones adoptadas fui valiente y me apoyé en los medios de comunicación para hacer la crítica en casos puntuales».
En su opinión «mereció la pena y el Defensor del menor es una figura muy reconocida, no se hace una ley ni se toman medidas sin que participe.
Confío en que esta institución no desaparezca con los recortes porque se ha trabajado mucho en el ámbito legislativo y en la persecución de errores graves que existían. Hoy lo haría de nuevo y moriría en el infarto si fuera necesario».
Respecto a determinados aspectos de la educación «en España somos muy blandos, a veces incluso se raya el ridículo. La actitud de esfuerzo, voluntad, anteponer el deber al me gusta, es algo grave y lo he denunciado. En muchas ocasiones, el problema no es de psicólogo sino de los padres que deben asumir determinadas responsabilidades. La familia es el primer marco socializador».
La reinserción social es una apuesta, «cuando el niño comete un delito o un hecho grave, algo ha fracasado y solo nos cabe educar, coeducar o reeducar para que se plantee un modelo distinto de vida. A veces, conlleva la
sanción pero es parte de la educación. El castigo, sólo, es impotente, requiere de otros planteamientos, actitudes y alternativas. En su conjunto, la reinserción funciona en el 87% de los jóvenes que cometen delitos».
Tiene dudas de si la juventud está «muy preparada» para asumir los retos de la sociedad pero reconoce que «son los que están más capacitados. Creo que es una juventud que ha perdido ideología religiosa y política porque no
se la hemos transmitido. Son bastante pragmáticos pero tienen un sentido importante de la familia, creen mucho en el núcleo de transmisión de cariño, afecto y valores. Es una juventud casi, ya, sin fronteras con las nuevas tecnologías».
Respecto a la prevención contra las drogas, «tienes un cerebro, dos pulmones, dos riñones y un hígado, tú mismo… creo que hay una responsabilidad política, laxitud excesiva en horarios anormales y dejación en cuanto al consumo de alcohol y otras drogas. Tenemos un gravísimo problema contra el alcohol por consumo importante de chicos y chicas de 13 años».
Añade, «el problema de los jóvenes es el alcohol, sin duda, creo que hacer botellón y que los ayuntamientos lo saquen fuera de la ciudad es una hipocresía absoluta porque hay que ofrecer otro tipo de alternativas. El gran
problema es que lleva a accidentes de tráfico, embarazos no deseados… entre otras situaciones. El esfuerzo y la voluntad son realmente esenciales en la misma medida que el contacto con la naturaleza, la práctica del deporte, la pintura y la música. Me parece patético desinhibirse a través de la bebida masiva».
Curso de música
Por otra parte, esta tarde comenzará para los 23 alumnos inscritos el curso «Sin música la vida sería un error», dirigido por Juan Gallego Coín, concertista de piano y compositor, en el que participan Juan Gallego Tribaldos, profesor-tutor de la UNED; Dalida Bonillo, médico-cirujano; Sofía González, conservadora-restauradora del Archivo Provincial de Málaga y Federico Gállego, gerente ejecutivo. En las ocho sesiones teóricas se analizarán el conocimiento, la presencia y la influencia de la música en el desarrollo de los seres humanos y en la dignidad de los pueblos.


