

La Cofradía de Jesús Atado a la Columna ha celebrado en la noche del Jueves Santo su tradicional Procesión de la Flagelación, uno de los actos más representativos de la Semana Santa de Barbastro. Un año más, la puntualidad, el orden y el profundo recogimiento han marcado una procesión que ha vuelto a emocionar a vecinos y visitantes.
El cortejo ha partido desde la iglesia de San Josemaría para recorrer diversas calles de la ciudad en dirección a la Santa Iglesia Catedral, en un itinerario que ha congregado a numerosos fieles a lo largo de todo su recorrido. El sonido de tambores, bombos y cornetas ha acompañado el paso de los cofrades, creando una atmósfera solemne en la que el silencio del público se ha convertido en uno de los elementos más sobrecogedores de la noche.

En este contexto, la sección de instrumentos de la Cofradía ha estrenado un nuevo y cuidado guion, confeccionado por las Hermanas Clarisas de Monzón, que se enmarca dentro del proceso de renovación de la identidad de la hermandad iniciado el pasado año con la presentación del nuevo estandarte y el cambio de su escudo.
La Esperanza, portada por mujeres
Los pasos de Jesús Atado a la Columna y la Virgen de la Esperanza han centrado todas las miradas, avanzando a hombros de sus portadores con sobriedad y elegancia. La imagen de Cristo, portada por hombres, representa el instante previo a la flagelación, mientras que la Virgen, llevada por mujeres, simboliza la esperanza en medio del sufrimiento, conformando uno de los conjuntos más significativos de la jornada del Jueves Santo.


Como es tradición desde hace unos años, uno de los momentos más emotivos del recorrido se ha vivido en la puerta de la Casa Amparo de Barbastro, donde la cofradía ha realizado su estación de penitencia, en un gesto cargado de simbolismo y cercanía.
La procesión ha transcurrido con el respeto y la emoción propios de este día, en una manifestación de fe que reafirma el arraigo de la tradición cofrade en Barbastro y la implicación de sus cofradías y hermandades.
El recorrido ha finalizado en la Santa Iglesia Catedral, poniendo el broche a una noche cargada de simbolismo y devoción.
Procesión de La Flagelación

Paralelamente recorría la calles del barrio del Entremuro la procesión del Prendimiento, de la cofradía de La Merced, fundada en 1948 por cautivos de la Guerra Civil, con sus característicos soldados romanos que conducían los pasos del Prendimiento y del Cautivo, el último incorporado en 2022.
La cofradía cambió la escenografía del inicio de su procesión para resaltar el momento de la detención de Jesús, según el evangelio de San Juan. En lugar de la escultura al cofrade, la guarnición romana salió De la Iglesia de los Escolapios, la sede canónica de la cofradía, para dirigirse al convento de las Capuchinas, en penumbra, solo alumbrado por la luz de las velas.
Los soldados romanos entraron en el templo y arrestaron a Jesús hasta sacarlo a la plaza del convento donde se inició la procesión, previa una emotiva jota a Cristo Cautivo y una oración.
Ver esta publicación en Instagram
Una vez entrada la procesión de La Flagelación en la Catedral, fue el momento de la del Prendimiento tras un encuentro entre ambos pasos en la plaza Aragón y la estación de penitencia con la lectura de las Sagradas Escrituras por parte del sacerdote Ángel Noguero que narró el cautiverio de Jesús en el huerto de los olivos.
Ver esta publicación en Instagram




