Nieves Baños.
La Asociación de Hortelanos de Barbastro ha presentado esta mañana su proyecto, inédito en el panorama nacional, ¡¡Alto Aragón: un huerto para comérselo!!. La iniciativa trata de promover y gestionar una red hortelana de Huertos Sociales de ámbito municipal, comarcal y provincial sobre tierras públicas cedidas por los ayuntamientos, «instaladas a nivel local y a las que sumarían las huertas individuales que lo deseen».
Tras el éxito a nivel nacional del tomate rosa que, como reconocen sus promotores, «está de moda», y del programa de Intermediación de Huertas (que pone en contacto personas con tierras y sus demandantes para alquiler o venta) la Asociación de Hortelanos ha decidido ampliar su marco de acción para dar cobertura a las crecientes demandas sociales en estos tiempos difíciles. Así, después de unos años de olvido, la cultura de la huerta en nuestra tierra de tradición hortelana vuelve a convertirse en todo un fenómeno social.
En cada localidad se va promover la creación de un reglamento de reparto de tierras públicas en desuso. Cada huerta es una célula, y cada célula nombra a un representante que será el nexo con el resto de huertos y la Asociación. Sumándose así todos los proyectos locales para la realización de eventos provinciales y generando una red provincial de autoabastecimiento tutelada por la Asociación que, como nos cuenta su presidente José Antonio Armangodo, ofrecerá «información técnica, seguimiento práctico de los cultivos, desarrollo de eventos y actividades promocionales, formación culinaria, elaboraciones y prospección empresarial de carácter económico que pudiera deducirse del proyecto a nivel local, comarcal y provincial». Aunque todavía no hay fecha fija, se prevé dar comienzo a la campaña en unos diez o quince días.
La demanda alimenticia, solo en la ONG Cáritas de Barbastro, se ha quintuplicado. El huerto social es un servicio de enorme calado económico, medioambiental y social que ofrece a las familias trabajo y alimento al menor coste, además de fomentar el asociacionismo y la vida social y pública. Es la mejor alternativa a la situación general de desesperación e incertidumbre. En palabras del gerente de la asociación Esteben Andrés, «la huerta y los programas complementarios aportan autoestima, ocupación, alimentos y una acción terapéutica en el sentido más amplio».
Las familias podrán producir su propio alimento bajo la tutela de esta Asociación de renombre que, como primera instancia para materializar el programa, solicitará «una serie de entrevistas a nivel de la Consejería de Industria e Innovación de Agricultura, Ganadería y Medioambiente, así como con los responsables correspondientes de la Diputación Provincial de Huesca.
El primer paso será instar a las corporaciones locales al apoyo del programa en los respectivos Plenos Municipales». En el sondeo ya realizado la propuesta ha recibido una gran acogida por parte de consistorios y escuelas. Para hacernos una idea, con una hectárea se alimentan entre 200 y 300 personas, así, las 30 hectáreas de tierra pública que hay en Huesca podrían alimentar de 6000 a 9000 personas.





