Para muchos, la automatización dentro del sector industrial debe, casi obligatoriamente, llevar a lo que los expertos han llamado digital manufacturing, es decir, a la digitalización de procesos con herramientas que permitan no solo monitorizar al segundo cada uno de los pasos de la fábrica sino que sirvan, como las propuestas que hacen empresas especializadas como Endress and Hauser España, para mejorar el rendimiento, optimizar los recursos y, por supuesto, aumentar la producción y rentabilidad.
Dicho esto, ¿cómo se puede llegar a ese estadio en el que todo funcione de forma casi digitalizada y donde los procesos industriales estén prácticamente automatizados al 100%?
Lo primero que hay que decir es claro: invirtiendo en tecnología, innovación y desarrollo.
Las fábricas están llamadas a vivir la siguiente revolución industrial que, aunque se preveía en los próximos años, se ha acelerado al máximo debido a la creciente demanda a nivel internacional de productos de calidad en tiempo récord. Se ha visto con los productos sanitarios y alimenticios durante los distintos confinamientos internacionales.
A esto se suma la llegada de la inteligencia artificial al sector industrial. La computarización de los sistemas con productos como el caudalímetro de agua, capaz de llevar un flujo constante y detectar cualquier incidencia es clave para que los procesos finalicen de forma correcta, mejorando los plazos de finalización y entrega y garantizando la mejor de las calidades de cada producto que sale de fábrica.
En este sentido, esta herramienta en concreto permite además apostar por la sostenibilidad, clave para que la industria de un giro hacia la protección del medioambiente también desde dentro, apostando por reducir los recursos naturales y reutilizar al máximo los mismos en distintos procesos para garantizar un consumo responsable y un coste más rebajado a final de producción.
El cambio de maquinaria o adaptación a las nuevas tecnologías está permitiendo ajustar los precios de producción, algo que también beneficia en la competitividad final en los distintos mercados internacionales donde se ponen en circulación los productos.
En ciertos sectores, la impresión 3D también está ayudando a que los prototipos y pruebas sean mucho más económicas, garantizando piezas realizadas a posteriori dentro de un proceso de fabricación, pero siendo capaces de optimizar todo el diseño y producción al máximo para ahorrar en tiempo y materiales.
España lleva tiempo actualizando todo su parque empresarial, siendo además una de las apuestas más competitivas a nivel internacional a la hora de posicionar los productos made in Spain en los mercados no solo de la UE sino de toda América.
Y todo gracias a un camino hacia la automatización que lleva en marcha desde hace más de 5 años en sectores como la alimentación, automoción o el sector farmacéutico.
Donde más parece que dará que hablar en el futuro más reciente es en el sector textil ya que se ha vuelto a posicionar como uno de los fabricantes de referencia a nivel mundial por la calidad y también por la innovación a la hora de fabricar tejidos y diseños a escala industrial.



