Mariana Jaure, la camarera que volvió a vivir el pasado jueves 16 de mayo, se reencontró una semana después con su ángel de la guarda, el agente de la Benemérita Jesús Rosales, que con su oportuna y decidida intervención le salvo de una muerte prácticamente segura. A las puertas de la cafetería donde trabaja en Monzón, esta camarera de 37 años, que padece de varias alergias, le agradeció de forma muy emocionada, una vez más, en persona al agente por socorrerla tras sufrir un shock anafiláctico dentro de su vehículo. «No veía, tampoco podía hablar, no respiraba. Fuiste mi salvación realmente. Un ángel que apareciste ahí», le comentó al agente.
Esta camarera, vecina de la localidad mediocinqueña de Alfántega, se dirigía el jueves por la mañana a Monzón a su lugar de trabajo, pero sufrió un ataque alérgico mientras conducía provocado por la reacción que le hizo tratarse con una crema en el cuerpo que contenía almidón de maíz, sin saber que contenía ese ingrediente. «Tenía una contractura y me puse esa crema, y a mitad de camino me empecé a encontrar mal. Me inyecte una dosis de adrenalina que siempre llevo en el coche pero ni con eso llegaba –relataba-. No veía, se me cerró la glotis, la lengua se me inflamó, … Fue una sensación muy mala que no se la deseo a nadie. Me había ocurrido otras veces pero estaba en casa, y sola nunca me había pasado, por lo que si no llega a ser por el agente no sé que hubiera pasado».
El azar quiso que el agente Rosales se encontrara de servicio por la zona del Juzgado de Monzón, muy próxima al bar donde trabaja esta mujer. Observó a la mujer circulando de forma irregular con su vehículo, como si parecía pudiera estar sufriendo algún tipo de enfermedad súbita. La siguió por si precisaba auxilio y dio con el vehículo parado y con la ocupante medio desvanecida apoyada en la puerta del conductor, por lo que apresuradamente llegó hasta ella, observando que no podía respirar y estaba semiinconsciente. Ante la gravedad de la situación el agente cogió a la mujer a cuestas ya que no podía caminar y la llevó a pie hasta el Centro de Salud de Monzón que se encontraba en las inmediaciones, a donde llegó respirando con mucha dificultad.
El Guardia Civil viendo que cada vez respiraba con mayor dificultad solicitó presencia médica de forma urgente, siendo asistida por un facultativo, si bien se desconocía el tipo de patología que podría estar sufriendo y al no estar identificada tampoco podían localizar su historial médico, no pudiendo la mujer explicar lo que le sucedía debido a la gravedad de su estado.
Ante la imposibilidad de obtener datos directamente de la mujer, el Guardia Civil se dirigió al vehículo y localizó en el mismo documentación, con la que se pudo obtener su identidad, concluyendo los facultativos que estaba sufriendo un shock anafiláctico, realizándole el tratamiento necesario para estabilizarla y salvando así su vida.
Tras salir del Hospital de Barbastro donde estuvo ingresada un día, Mariana fue hasta el cuartel de la Guardia Civil para agradecer el gesto de su salvador. «Le llevé una botella de vino y pastas», indicó. Pero no fue hasta este jueves cuando los dos se han podido dar un efusivo y sentido abrazo.


