La campana histórica de la ermita de la Virgen Dolorosa de Naval volverá a sonar este viernes 13 de marzo, coincidiendo con la celebración del primer Viernes de Dolor de la Cuaresma, después de haber sido restaurada tras los graves daños sufridos en un intento de robo el pasado otoño. La pieza, fundida en bronce en 1868, regresa así a su lugar habitual en el monte de Santa Cruz, recuperando uno de los símbolos más reconocibles de la religiosidad popular del municipio.
El intento de robo se produjo a finales del mes de septiembre. Un vecino de Naval detectó durante un paseo los daños en la campana y en su sistema de sujeción, lo que motivó el aviso inmediato al alcalde, Jesús Bellostas. Tras comprobar la situación, el Ayuntamiento presentó denuncia ante la Guardia Civil y procedió a vallar el entorno de la ermita. Según explicó el propio alcalde, cuatro de los seis anclajes habían sido forzados y en uno de los laterales de la campana se había realizado un corte para comprobar el grosor del bronce, presumiblemente con la intención de sustraerla para su venta.
La restauración ha sido llevada a cabo en un taller de Barbastro por el empresario Carlos Mozas, quien se comprometió a reparar la campana y devolverla a condiciones óptimas. Los trabajos han incluido la reparación de los daños estructurales y el pulido de la pieza. Una vez finalizado el proceso, la campana fue trasladada de nuevo a la ermita de los Dolores para su instalación, quedando todo preparado para la celebración litúrgica de este viernes, prevista a las 16.30 horas.
El Viernes de Dolor tiene una especial relevancia en Naval. Se trata de una tradición muy arraigada, que marca el inicio de la Cuaresma en la localidad y que se mantiene desde antiguo con la celebración de varias eucaristías en las semanas previas a la Semana Santa, acompañadas por el canto de los gozos. A estos actos acuden no solo vecinos del municipio, sino también personas procedentes de localidades cercanas, atraídas por una devoción que forma parte de la identidad colectiva del territorio.
La recuperación de la campana supone, para los vecinos de Naval, el cierre de un episodio que causó preocupación y tristeza, y el regreso de un sonido ligado a la memoria del pueblo. Su vuelta a la ermita de la Dolorosa devuelve a la comunidad uno de sus elementos más simbólicos, justo en una de las fechas más señaladas de su calendario religioso.


