Parece que fue hace un siglo cuando cogía mi kit de archivera, subía al coche y me desplazaba al ayuntamiento de turno para organizar el archivo municipal. Hace ya veinte años que este periplo me ha llevado a recorrer toda la comarca para organizar ingentes cantidades de documentos en soporte papel y pergamino, que ahora nacen ya electrónicos. Y es que efectivamente, fue a finales del siglo pasado cuando con la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español se empezó a dar importancia al patrimonio bibliográfico y documental. Esta iniciativa legislativa unida al impulso dado por las incipientes Comunidades Autónomas y mantenido por las Mancomunidades, dio como resultado que se lanzaran diversas campañas de organización de archivos municipales para elaborar el censo-guía de archivos (instrumento básico de protección en materia de patrimonio documental) y para optimizar la gestión administrativa de los ayuntamientos.
Desde la creación de las comarcas en 2002, la organización de archivos municipales es una competencia transferida por el Gobierno de Aragón, que en el caso de la Comarca de Somontano de Barbastro viene desarrollando de forma continuada desde 1999, durante la etapa de Mancomunidad.
No obstante, a pesar del esfuerzo realizado, se lleva relativamente poco trabajando en la protección de este patrimonio y la labor de sensibilización solo ha llegado a recuperar, en la mayor parte de los ayuntamientos, los documentos creados a partir de 1939. Motivos diversos que a nadie se le escapan parecen explicar estas lagunas documentales en nuestros archivos. La razón habitual es la que se puede leer en los libros de actas municipales que señalan como fueron destruidos por lo que llamaban «las hordas rojas». Pero no fue solo ésta la causa: anteriores conflictos bélicos asolaron nuestro territorio y no dejaron rastro de valiosos pergaminos y otros documentos en papel. Aunque tampoco fueron únicamente las luchas de poder las que desvalijaron nuestros archivos, pues en una sociedad rural tan pragmática como la de siglos pasados, la falta de espacio en las casas consistoriales hizo que esos documentos en papel considerados inservibles se vendieran al peso ante la proclama de las sucesivas órdenes ministeriales sobre venta de papel inútil.
Menos mal que el control y fiscalización o tutela de los organismos superiores hicieron enviar a los gestores municipales “copias” de algunos de los documentos más relevantes producidos por la administración local. Así, originales múltiples sobre estadísticas, tributos, alistamientos, elecciones, quintas, catastros o bienes desamortizados pueden encontrarse actualmente en otras instituciones archivísticas del Sistema español de archivos que custodian los documentos de las entidades centrales jerárquicas que ejercían dicha tutela. Esta suerte de intercambio unilateral de información, unido también a la rápida capacidad de reacción de gestores que ante cambios de gobiernos o alteraciones en la vida de su localidad escondieron los documentos “más valiosos” del archivo (los que hoy denominaríamos como “esenciales”) para devolverlos de nuevo al ayuntamiento cuando la situación volvió a su cauce; hace posible que podamos recuperar la memoria de nuestros pueblos, si no bien en su propio archivo municipal, sí se consigue al seguir esa trazabilidad original del documento que motivó su dispersión por nuestra geografía archivística.
Con el ánimo de facilitar la búsqueda, la Comarca de Somontano de Barbastro ha puesto a disposición del ciudadano un nuevo espacio virtual de archivos y bibliotecas que pretende acompañarle en los primeros pasos de su búsqueda y orientarle sobre otros archivos, bibliotecas y centros de documentación a donde acudir para poder reconstruir las huellas escritas que son testimonio de su historia.
La página puede verse en http://archivo.somontano.org/. Dentro de la sección de archivos se encuentran diferentes buscadores como el repositorio de libros de actas de sesiones de los ayuntamientos de la Comarca, exposiciones virtuales de documentos históricos de los archivos municipales, juegos dirigidos a jóvenes investigadores para que se inicien en el conocimiento de su historia familiar y local, y una guía de uso de fuentes documentales llamada “Peregrinatio”.
Así es, tomando como punto de partida el archivo municipal, como esa peregrinación o viaje iniciático será la que nos permita seguir el sendero que nos llevará a recuperar esos retazos de nuestra historia, que tras una paciente labor de recopilación, análisis y organización nos devolverá una imagen más nítida de cómo fue la vida de nuestros antepasados.

