Byung-Chul Han, filósofo recientemente galardonado con el premio Princesa de Asturias, describió La sociedad de la transparencia (ensayo publicado originalmente en 2012, y en español por Herder, Barcelona, en 2013) como una prisión surgida del neoliberalismo extremo en la que la visibilización consentida de todo lo privado, que permite un total control, pues favorece una vigilancia oculta e ilimitada, deviene en absoluta tiranía.
Han “caracteriza nuestra sociedad como una sociedad de la transparencia”, señalan Pedro Mellado y María José López. “La transparencia es el resultado del abandono de toda negatividad, de toda diferencia, de toda oposición. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual en el que, siguiendo a Lévinas, cualquier cosa equivale a cualquier cosa”[i]. Esta idea es también la que planea en mi poema Confusión, incluido en mi libro (de próxima aparición en Olifante ediciones de poesía) Paraísos de invierno:
CONFUSIÓN
A todo puede parecerse todo:
el árbol a la hoguera,
el lago a la tormenta,
la palabra al silencio.
Por esos parecidos se confunden,
en tantas ocasiones,
la mentira y lo cierto.
La “cuadrícula”, el característico enrejado de Instagram detrás de cuyos barrotes, y absolutamente prisionera de ellos, cada persona se comunica y muestra, pulida su belleza superficial con filtros de imagen genéricos en el líquido espejo de las pantallas, encierra a cada ciudadano en la cárcel de una soledad de la que, cada vez más, resulta dificilísimo salir: se conquista y se traiciona a través de aplicaciones de citas y de redes sociales, una foto con quien sea puede ser etiquetada de “familia”, se manifiesta interés y se “sigue” públicamente a cada ser humano observándolo encerrado en su celda transparente.
Y a eso se le sigue llamando “amistad”, y a eso se le sigue llamando “amor”.
Y por tales parecidos, los iguales acaban confundiendo la mentira y lo cierto.
Iguales en una única concepción de la belleza, la que se filtra tras la amada luz azul que deja pasar el enrejado, la cuadrícula, de sus celdas transparentes.
[i] Mellado, Pedro y López, María José (2018): Byung-Chul Han: dos momentos de una filosofía callejera. Palabra pública. Universidad de Chile
[Consultado el 4/11/25 en https://palabrapublica.uchile.cl/byung-chul-han-dos-momentos-de-una-filosofiacallejera/#:~:text=En%20esta%20uniformizaci%C3%B3n%20de%20las%20singularidades%20se,nuestra%20sociedad%20(La%20sociedad%20de%20la%20transparencia]






2 comentarios
Gracias, Marta, un saludo
Los siguiente me llegó al corazón: «CONFUSIÓN
A todo puede parecerse todo:
el árbol a la hoguera,
el lago a la tormenta,
la palabra al silencio.
Por esos parecidos se confunden,
en tantas ocasiones,
la mentira y lo cierto.
La “cuadrícula”, el característico enrejado de Instagram detrás de cuyos barrotes, y absolutamente prisionera de ellos, cada persona se comunica y muestra, pulida su belleza superficial con filtros de imagen genéricos en el líquido espejo de las pantallas, encierra a cada ciudadano en la cárcel de una soledad de la que, cada vez más, resulta dificilísimo salir: se conquista y se traiciona a través de aplicaciones de citas y de redes sociales, una foto con quien sea puede ser etiquetada de “familia”, se manifiesta interés y se “sigue” públicamente a cada ser humano observándolo encerrado en su celda transparente.
Y a eso se le sigue llamando “amistad”, y a eso se le sigue llamando “amor”.
Y por tales parecidos, los iguales acaban confundiendo la mentira y lo cierto.
Iguales en una única concepción de la belleza.la que se filtra tras la amada luz azul que deja pasar el enrejado, la cuadrícula, de sus celdas transparentes»